EL MIL CARAS Y EL CAPITAN CARADURA
Tuesday, May 15, 2007A Ricardo Lagos lo nombraron enviado especial de la ONU para el Cambio Climático y el ex presidente no se puso ni rojo. Al contrario, salió a defenderse como sólo él sabe hacerlo. Menos mal que ese cargo no tiene mayores implicancias, sino, como dijo el genial Cristóbal Orrego, "seguro que les diseña un muy buen Plan Transcalentamiento Global, aunque la implementación nos achicharre hasta a los pingüinos".
Cuando se le enrostró su responsabilidad en el Transantiago, dijo algo así como "A ratos uno siente que no estamos a la altura del tremendo desafío que le hemos planteado a Chile". O sea, más encima debemos sentirnos culpables de ser unos incapaces que no estamos a la altura. ¿No es un genio?
Cuando se cuestionó su nombramiento en la ONU, se defendió diciendo que "el tema central es que en Chile hay un antes y un después con lo que ocurrió en Valdivia con los famosos cisnes". Para los que no recuerdan, antes la celulosa Arauco producía 550 mil toneladas de celulosa al año y después pasó a 440 toneladas; una reducción del 20% que permite arrojar un poco menos de porquería al Río Cruces. En decir, el tipo marca un hito en la defensa del medio ambiente y los malagradecidos todavía le reclaman. Corten el hueveo. Mientras en el extranjero reconocen su labor otorgándole un cargo importante, nosotros le damos el pago de Chile sacándole en cara los pequeños tropiezos de su gestión, como la muerte de esos "famosos cisnes", su fallido Plan de Descontaminación de Santiago, la aprobación del proyecto Pascua Lama y otras insignificancias que ni siquiera vale la pena nombrar, porque no quiero parecer un ecoterrorista.
Incluso, algunos han llegado más lejos, sumando rebuscadamente el Transantiago a sus demás cagadas en materia ambiental: gracias al nuevo plan de transporte, el número de automóviles en circulación ha aumentado considerablemente. Como si la gente no estuviera a la altura del desafío que significa viajar como jurel enlatado.
Gente mala leche, alarmista, malagradecida. Como esa tal Sara Larrain que habla mal de nuestro ex presidente en The Nation, como si estuviera defecando en el huerto orgánico de su patio.
También dicen por ahí, que lo único que Lagos tiene de ecológico es su cara, porque es de palo. Basta de chaqueteo.
AL GORE Y LOS VIEJOS VERDES
La lucha contra el Calentamiento Global está de moda y su embajador es Al Gore, quien pasea sus verdades incómodas por todo el mundo, aunque más incómodo resulta el precio que cobra por oírlas. La entrada para el seminario en Casa Piedra costó la poco ecológica suma de $ 90.000.- ¿Sabrá este señor la cantidad de árboles que hay que talar para fabricar todos esos billetes? No lo creo. Pero supongo que está bien. Es un monto sólo al alcance de quienes lucran transformando el capital natural en capital financiero, o sea justo aquellos que son culpables del Calentamiento Global. Ojalá Anacleto y Bernardo hayan estado.
Por un momento el evento estuvo a punto de no realizarse: Al Gore se enteró que uno de sus auspiciadores sería la ecológica firma minera Barrick Gold (sí, la misma del proyecto Pascua Lama) y amenazó con no asistir si es que los canadienses no se retiraban con los 50 mil palos verdes que habían puesto para la ocasión. Lo extraño es que compartió de los más bien con su amigui Ricardo Lagos, quien fue el que permitió que el proyecto de Barrick Gold se haga realidad en Chile, atentando contra unos famosos glaciares mucho menos importantes que las toneladas que oro que se encuentran debajo.
Así tuvimos la suerte de ver a Gore y al Capital Planeta, junto a políticos y empresarios cual de todos más preocupado por los animalitos y las plantitas del mundo. El único que se mantuvo fiel a su estilo fue Sebastián Piñera, quién recalcó que las medidas para detener el calentamiento global tienen un costo del 1% del Producto Geográfico Mundial (PGB), mientras que la inercia tendrá efectos negativos por cerca del 20% del PGB.
Siempre estará Tatán para recordarnos que lo más importante son las monedas.
LAS MIL CARAS DE SAKARACH
Cuando vi las mil caras de Sakarach en la página web de Investigaciones, no pude evitar ponerme paranoico. Una de ellas se parecía al quiosquero de la esquina; la otra, a mi viejo. La de más allá a un tío lejano y la del costado al vecino de la vuelta. Incluso encontré algunas con el look de personajes de la tv como Julito Martínez, Ricarte Soto, Mauricio Israel y Patricia Maldonado -esta última observación de mi amigui-. No sé si tendrá alguna utilidad pública ese monumento al ocio, pero quienes lo confeccionaron seguro que lo pasaron la raja.
Si se preguntan qué similitudes hay entre Sakarach y Ricky Lakes, pues ninguna. Pero ponerlos en un mismo post me pareció irreverente. Además, Lagos no tendrá mil caras, pero tiene una tan dura que vale por mil. Y si a él le dieron un puesto en la ONU para trabajar por el Medio Ambiente, ¿quién nos asegura que Sakarach no esté en alguna misión secreta de la UNICEF, luchando por los niños del mundo?
Apuesto que a los muchachos de Investigaciones no se les ha ocurrido buscar por ahí.
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