TRANSOCIALISMO
Friday, May 25, 2007
No es casual que el primer Infante de la Patria, nuestro General Augusto Pinochet, se haya marchado a la vida eterna justo durante el periodo nefasto de esta señora que no quiero ni nombrar, porque me da jaqueca. Algo quiso decirnos antes de partir con sus alitas al cielo, como si en su acto póstumo intentase advertirnos lo que ocurrirá pronto con nuestra nación, si es que no articulamos un pronunciamiento rápidamente.Sí es cosa de ver día a día, en los tabloides y en la televisión, cómo los valores cristianos se corrompen; cómo las bataclanas se toman las pantallas para mostrarnos sus senos siliconados, sus vidas libertinas y vacías como sus cabezas. Cómo un canal de cable se atreve a mancillar la imagen del Vaticano, para el deleite de la muchachada drogadicta que lo sintoniza y por si eso fuera poco, generar todo un debate en torno a la oportuna censura del blasfemo programa. Todo en nombre de una mal entendida "democracia", que en boca de los comunistas que ocupan La Moneda, se vuelve un vil artilugio para poder dar rienda suelta a su depravación sin límites, a su orgía de homosexuales y madres solteras y píldoras del día después.
Qué más pruebas del caos que el comunismo internacional quiere instalar en nuestro país, que el famoso Transantiago. Antes fue el desabastecimiento y las largas filas para comprar el pan; ahora, más de 30 años después, las mismas filas interminables en los paraderos y estaciones del Metro para poder transportarse. Hasta hemos tenido que soportar que un desadaptado de la Concertación hable de ESTATIZAR (se me pone la piel de gallina) el transporte público. ¿Qué viene luego, me pregunto yo? ¿La expropiación de los buses? ¿Las tarjetas GAP? No me extrañaría. Si ya existe una pastilla llamada "Tapsín UP", para los que trabajar poquito, estudian poquito y carretean poquito. Irónicamente, en los terribles tiempos de la UP los marxistas trabajaban poquito y estudiaban poquito, pero por la cresta que carreteaban harto.
A ver si sacan alguna pastilla para que estas aves de rapiña roben poquito y la caguen poquito. Y perdonen la vulgaridad, pero a estos comunistas no se les puede tratar de otra forma.
Porque no se trata de ser "agoreros del pesimismo" como pintorescamente apoda la señora Bachelet a cualquiera que diga las cosas por su nombre. Se trata de fiscalizar y advertir que este no es el camino que Chile debe seguir. Que si continuamos en este rumbo, el bananero Chávez acabará bailando joropo en el Patio de los Naranjos mientras su "gordis" le lava la ropa en la azotea de la casa presidencial.
Nosotros, la gente de derecha, tenemos el deber supremo de ser la conciencia de este país y alzar nuestra voz, cueste lo que cueste. Aunque el comunismo internacional intente amordazarnos, los derrotaremos como ya lo hicimos en aquella gesta gloriosa del 11 de septiembre de 1973.
Estoy seguro que desde el cielo, San Augusto nos contemplará con paternal orgullo.
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