Anarko-Kapitalismo Salvaje



AVENTURAS NEONAZIS

Sunday, August 06, 2006
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n un pequeño y frío galpón ubicado en un lugar x de la capital, el movimiento skinhead neonazi “Colonia, Patria-Libertad y Dignidad” planea la siguiente barrida. Pero estavez las víctimas serán conocidos rostros de la tele para que la barrida tenga mayor repercusión y cobertura de la prensa. Los asistentes vociferan airadamente, se toman sus cabezas rapadas, golpean sus bototos contra el piso de concreto, siguiendo el ritmo de los himnos marciales que expulsa una pequeña radio empotrada sobre una java de cerveza.

El líder, Marcelo Sanhueza, bautizado dentro del grupo como el camarada Volkswagen, decidió convertirse en bonehead durante su reclusión obligatoria en el Ejército para rendir el Servicio Militar. A él le gusta decir que fue una revelación. Por aquel entonces, su compañero de cuarto le prestó un ejemplar de “Mein Kampf” y la figura de Adolf Hitler se apoderó de su mente. “Hitler vivió en Chile, hueón”, le relataba su amigo. En las madrugadas soñaba que vivía en Colonia Dignidad y que Paul Schaefer lo poseía y él se dejaba. Pero ese detalle suele obviarlo en sus discursos para captar adherentes. Cuando salió de la cantera al año siguiente, decidió formar un movimiento skinhead propio y servir a la patria golpeando fletos, morenos, punks y mendigos...

-Bueno, hay que hacer la lista de los que deben ser exterminados. Camarada, tome lapiz y papel –ordena Volkswagen a uno de los miembros del grupo.

No hay concenso respecto a los que deben componer la lista. Los parámetros de inclusión son variados. Volkswagen pide comenzar por el gordo Melnick de Tolerancia Cero, porque tiene una pinta de rabino muy desagradable. También ordena incluir a Mauricio Israel por judio y a José Miguel Viñuela...

-Por judio?
-No. Por ahueonao.

Camarada Bayern Munich propone a Eduardo Cruz Johnson, a quién acusa de estar cada día más negro.

- Incluso está desarrollando un afro que me da muy mala espina –agrega con preocupación.

- Bien pensado camarada –dice Volkswagen-. Eso me recuerda que hay que erradicar todos los solarium de la capital, para evitar que la población caiga en la tentación de lucir piel morena. Diablos... es un plan complicado, no será fácil. Pero bueno, dejemos la lista de lado. Tengo una buena noticia. Me he contactado con unos camaradas alemanes que están interesados en nuestro movimiento.

- ¿Alemanes de verdad, así rubios? –pregunta alborotado el camarada Winter.
- Sí.

La concurrencia suspira en pleno.

- Se trata de la organización Die neue Gestapo. Me dijeron que les gustaría que los visitemos para hacer lo que Hitler hubiera hecho con nosotros. Nos llevarían a un bonito día de campo para que nos concentremos en lecturas nacionalsocialistas. También podremos disfrutar de sesiones de aromaterapia en unas pequeñas recámaras sin ventanas, como parte de un rito de purificación racial, según me explicó el camarada. ¿Qué dicen? Suena bien.

El grupo se entusiasma. Se oye un sonoro “¡heil Hitler!”, seguido por un “¡Viva Chile!”. Volkswagen observa con cara de satisfacción. Luego se da media vuelta y queda frente al Fürher de marco dorado que han colgado en la pared para ambientar el lugar. Se cuadra, lo saluda estirando el brazo derecho y anuncia que el camarada Bosch tiene algo que mostrar al grupo. Eduardo Díaz Pérez, alias camarada Bosch, coloca frente a todos un viejo televisor de 14”, y lo enciende. Los asistentes miran extrañados. Sólo se ve una imagen invariablemente blanca. Piden explicaciones al autor del invento.

- Camaradas, esta era una tele en blanco y negro. Pero con mis conocimientos de electrónica logre eliminar el negro, haciendo que el blanco se apodere de toda la imagen... Poder blanco, camaradas...

Grillos. Volkswagen pide un aplauso para Bosch por su aporte al exterminio de los negros y hace callar al camarada Kuchen que dejó escapar un chaquetero “ahueonao”. Luego pide reportes de la última barrida. Bayern toma la palabra para informar que anoche con los camaradas Kuchen y Holsten Bier le sacaron la cresta al Nestor Catrileo y a su hermano chico, y que anteayer golpearon sin piedad a un negro feo drogadicto de polera roja que tuvo la mala idea de cruzarse en su camino.

-¡Ese era mi hermano, conchatumadre!- exclama el camarada Winter fuera de sí, abalanzándose sobre los agresores. Bayern y Paulener lo patean sin piedad, mientras el camarada Bosch aprovecha para vengarse de Kuchen con un certero cachamal. Volkswagen pide calma, pero deja que golpeen a Winter porque tiene cara de indio y no sabe cómo sacarlo del grupo. El tímido camarada Schaefer corre a la radio y pone Feuer frei! de Rammstein para darle intensidad al momento. Se ríe porque dice que parece estar viendo la WWF en vivo y en directo. Los parcos hermanos Fritz se hacen a un lado con cara de fastidio. No hemos venido a perder el tiempo en estupideces, le dicen a Volkswagen, quien se preocupa porque teme perder a los dos únicos miembros con apellido alemán del grupo. Se acomoda su chaqueta negra de aviador y contempla el absurdo espectáculo con pudor. Aún faltaba la lectura diaria de Mein Kampf y de Raza Chilena. Sanhueza siente que el movimiento no está funcionando, así que se va a su casa a meditar sobre su futuro y a ver los documentales de Riefenstahl sobre la Segunda Guerra Mundial que no se cansa de estudiar una y otra vez.

-Indios de mierda, me voy a Alemania solo... quién los necesita. Un bello día de campo me espera.

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LA ULTIMA NOTA MUNDIALERA

Sunday, July 16, 2006
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Arriba pueden ver los resultados de mi última encuesta, habilitada poco antes del comienzo del Mundial. Un 19% creyó que la gran ganadora de Alemania 2006 fue Pamela Díaz. Era que no. La morena en un mes se deshizo de toda la grasa acumulada y quedó regia estupenda para desfilar en tierras teutonas. Es verdad que ella, más que para modelo de pasarela, está como para atender en un café con piernas, de esos con vidrios polarizados que he visto de lejos que existen. Pero igual le sirvió para colocarse en los primeros planos de la noticia, al menos por unos días.

La segunda, tercera y cuarta opciones, son prueba irrefutable de mi nula capacidad para pronosticar decentemente. Argentina se fue para la casa, lo mismo que Brasil y Alemania. Bueno, Alemania se quedó ahí, por razones obvias. Pero salió eliminado, es lo que quiero decir. Los argentinos dieron todo, pero no les alcanzó. Brasil, que creíamos que jugaba mal porque nadie lo exigía, en realidad lo hacía porque no podía jugar de otra forma. Y los alemanes perdieron ante los futuros campeones inapelablemente.

No me voy a extender en esto porque ya todo el mundo sabe la historia. Hace más de una semana que todo acabó y siguen hablando del cabezazo que le pegó Zizou a Matterazzi, de lo que le dijo y lo que no le dijo el italiano, etc. Supongo que hubiera sido mejor que Zinedine se vengara en la cancha, ganando la copa. Pero prefirió hacer justicia con sus propias manos. O con su propia cabeza. ¿Habrá algo que hace que por estos días los calvos reaccionen violentamente? ¿Sino cómo se explica el auge de grupos skinhead? ¿Será entonces un ungüento para el crecimiento del cabello la solución para los problemas del mundo?

Piénsenlo.

El asunto es que yo me había identificado con la selección francesa después de haber visto el baile que les dieron a los brazucas. Otra cosa que me hizo inclinar la balanza hacia los bleus, fue la tentadora oferta que hizo Carcuro en el LUN: “Si no gana Italia, me corto las venas”. No es que quisiera que el colorín pescara una Gillette Match 3 y atentara contra su valiosa vida, pero a lo mejor era una metáfora para anunciar su retiro. Igual como se dieron las cosas, ya no sabremos a qué se refería Pedro. Hubiera sido divertido ver a Benni relatando esa final. Nuestro país es tan generoso, que viene un tano cualquiera y se hace famoso porque habla chuchadas. “Cuando vi que nos íbamos a los penales, pensé que ya estábamos cagados. Siempre nos ha ido como la callampa en estas instancias, pero gracias a Dios somos campeones”, declaró Gabrielle Benni en ese divertidísimo estilo suyo que tantos dividendos le ha traido.

Pero ya todo acabó y el pelado se fue cabizbajo a su casa. Aunque con el Balón de Oro bajo el brazo.

Siguiendo con la encuesta, un 15% de ingenuos creyó que el gran ganador del Mundial sería el Gobierno. Espero que hayan aprendido que los grandes espectáculos sólo resultan distractivos cuando El Mercurio quiere. Si el Decano decide que la Gordis lo está haciendo tan mal que deben darle como piñata, entonces no hay Mundial que la salve. Porque todos sabemos que El Mercurio tiene, antes que nada, un compromiso con la verdad. Su historia lo dice así. Jamás ha intentado influir en la realidad, sino reflejarla objetivamente y nunca ha recibido dinero de nadie para publicar basura.

Finalmente el 38% de los encuestados, o sea la gran mayoría, marcó la última opción. Aquí debo decir que ya no volveré a dar facilidades para que me insulten. Otra observación al respecto tiene que ver con que el porcentaje de esta respuesta subió considerablemente después de finalizado el Mundial, y así no se vale. Por otro lado reconozco que aquel fue mi error, porque debí deshabilitar la encuesta una vez finalizado el certamen y no haberla dejado ahí. Por lo tanto, quienes la marcaron son los ganadores por haber diagnosticado certeramente que soy un animal, y porque cifraron sus esperanzas en un cuarto equipo que no figuraba en la lista. Todos ellos pueden contactarse y exigir su premio que consiste en una reunión con este blogger bacán como tú en un agradable tugurio a pasos de la Vega Central. Prometo una agradable conversación y una caña de $200. Ojo que es la caña grande; la chica vale $100. No quiero que después me digan cagado.

Así cierro este capítulo futbolero para avocarme a lo que realmente importa. Porque Rojo, la película, ya está en cartelera, dejando la crema entre las adolescentes aspiracionales de Shile. Y porque la delincuencia y el inminente frente de mal tiempo acechan nuestro presente y nuestro futuro, así como acecharon nuestro pasado inmediato y el histórico. Ya nos divertimos lo suficiente con el Mundial. Ahora cuando oigamos hablar de disparos ya no serán a la portería; y cuando sepamos de algún robo, no será el que un aguerrido volante de contención perpetró para quedarse con la pelota, sino el de un lanza que hábilmente se hizo de alguna cartera en el centro y que el programa Aquí en Vivo captará con su oportuna cámara.

Porque es su deber advertirnos que nuestro peor enemigo está entre nosotros y tiene cara de flaite.

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MAS NOTAS MUNDIALISTAS

Wednesday, June 28, 2006
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Si podía haber algo más atípico que el partido Ucrania-Suiza, era el partido Ucrania-Suiza visto por Red TV. El relator de ese canal tiene una particular forma de hacer su trabajo. Comienza con una voz bajita, tipo documental de insectos de la Nat Gio, mientras las acciones se desarrollan intrascendentemente en mitad de campo. Pero basta con que alguien remate al arco o la pelota entre al área chica para que este sujeto pegue un grito terrible. Es como si disfrutara haciéndote dormir para luego despertarte reventándote una bolsa en el oído. Encima, cada vez que me incorporaba para ver la repetición de la jugada que había entusiasmado tanto a nuestro buen amigo, se trataba de un remate absolutamente desviado cortesía de alguno de esos troncos de apellidos terminados en “enko”.

- ¿Para eso me despiertas, pelmazo?
- Esto es Red Televisión, el nuevo canal del mundial...

Mejor sigo con lo viejo.

Referente al partido propiamente tal, permítame decirle, amigo lector, que me parece terriblemente injusto que se dé una llave como esa, siendo que ambos debieron irse para la casa por malos. Si, además, consideramos que a pocas horas Francia y España se enfrentarían para decidir cuál de los dos seguía en carrera, resulta doblemente injusto. Por ahí dicen que a Suiza le dieron un pequeño empujoncito para que llegara donde llegó, porque Blatter es suizo. Pero eso sería hilar muy fino y si hay algo que nos enseñan las noticias es a confiar en el poder.

En otro de los partidos de octavos de final, Francia le ganó 3 a 1 a España. La prensa ibérica se refirió a su selección como un “perrito bonito”, al que uno saca a pasear con orgullo, pero que resulta totalmente inútil a la hora de atacar. ¿Con qué animal podríamos comparar a los dirigentes de la ANFP? Con cualquiera yo creo, total todos carecen de raciocinio. Don Choco y su pandilla programaron una de las finales del torneo local, un miércoles a las 3 de la tarde, haciendo gala de una astusia incomparable. Definitivamente, como dijera alguna vez mi gran amigo Pato Martínez, Reinaldo Sánchez no sabe para dónde va la micro, lo que resulta gracioso porque ése es precisamente su rubro.

Como sea, hablaba del partido de España, país donde Sánchez nunca sería dirigente. Y no porque sea negro y los españoles unos racistas de primera; sino porque allá se hacen las cosas bien, al menos a nivel dirigencial.

A propósito del racismo manolo, Domenech, el entrenador francés, acusó a la afición española de insultar a los jugadores negros de los “blues”. Aún así, España, que contaba en sus filas con puros blanquitos, no pudo ganar.

Hitler, sacúdete en tu cripta.

Argentina y Brasil siguen con paso firme y aquí, señores, me juego lo que me queda de credibilidad, porque vaticino una final sudamericana. Sé que todo esto puede quedar obsoleto el viernes, si los resultados no me dan la razón, pero no importa. Si acierto, también podría quedar como el blogger más bacán de Shilito.

Si los trasandinos continúan como hasta ahora, llegarán a la final inevitablemente. Por su parte, Brasil tumba rivales sin despeinarse y Ronaldo sigue engordando... su score personal, callando de paso a todos los malintencionados que se burlaban de su ligero sobrepeso.

Lo único que podría aquí llevarnos a resultados improbables es el arbitraje, que durante todo el mundial ha sido un robo. Y pensar que nos escandalizábamos con los saqueos del Dia del Trabajador. ¡No! Los verdaderos saqueos se están llevando a cabo en los estadios alemanes. Y el señor Medina-Cantalejo vendría siendo la Paty Mesa del Mundial. El réferi español, dotado de una cara de raja impresionante, cobró un penal inexistente a favor de Italia en el partido contra Australia, cuando el tiempo reglamentario ya se había cumplido y el alargue era inminente; acto solamente equiparable al de la señora Villablanca saludando a la cámara de Chilevisión mientras salía de la sucursal bancaria con el botín entre las manos.

Hasta Carcuro reconoció que no había sido penal. Si aquí el único que lo vio fue Mauricio Israel, o sea, ¿qué otra prueba quieren para darse cuenta de que no fue penal? Tantos años viendo a Maleficio por la tele me enseñaron que cuando él dice A es B. Y ya que hablamos de fórmulas matemáticas indesmentibles, quiero redondear este despacho desde la Fuente Alemana, comentando el descubrimiento por parte de unos científicos ingleses de la fórmula del penal perfecto:

(((X+Y+S)/2)x((T+I+2B)/4))+(V/2)-1.

Según estos ñoños en mala, el penal perfecto sería el convertido por Alan Shearer contra Argentina, en los octavos de final del Mundial de 1998. Hasta se lo enviaron al entrenador inglés, Sven-Goran Eriksson, para que lo estudiara y lo practicara. Y lo más probable es que le sirva. Porque al oír la palabra “Eriksson”, a uno se le vienen dos cosas a la cabeza: un celular y un entrenador ratón que al verse con un gol a favor en el marcador, se cuelga del propio arco indecentemente. Lo vimos en el partido Inglaterra-Ecuador.

Más detalles sobre la curiosa noticia en el blog “Palabra de fútbol”, interesante bitácora de... adivinen qué. Exacto, perspicaz lector: de fútbol.

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NOTAS MUNDIALISTAS

Thursday, June 22, 2006
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Qué decepción han resultado los equipos africanos. Salvo Ghana, los demás, cual eyaculador precoz se fueron cortados prematuramente. Reflexión aparte, no me parecen correctos los sobrenombres que les ponen. “Las gacelas negras”; “los diamantes negros”; “las palancas negras”. Si nos basta sólo con mirarlos para enterarnos de que son negros, ¿por qué los apodos redundantes? ¿Acaso alguien llama a los alemanes “los leones blancos”? ¿Estarán los neonazis detrás de todo esto?

No se pierda el próximo capítulo de Informe Especial.

Brasil todavía no convence. Parece que sólo juegan bien en los comerciales de Nike. El jogo bonito se trasladó desde las canchas a esos spots de 30 segundos que graban Ronaldinho y Cía. para ganarse unas chauchas. Hasta ahora más que jogo, los brazucas están dando jugo. Pero con eso les alcanza, supongo.

Si le parece ver a la pelota corriendo tras el jugador, no se confunda, es Ronaldo. En el entretiempo es el único que pide una Big Mac en vez de agua. De todas formas hoy le metió dos a Japón y alcanzó al recordman Gerd Müller, que era el goleador histórico de los mundiales con 14 tantos. Así que Gerd ahora es Mula.

Esperaba más de los japoneses. Los otakus del Eurocentro tenían sus ojos cosméticamente rasgados puestos en ustedes, muchachos, qué les pasó? Tal vez faltó Oliver. Y Benjy Price nunca se habría conmido el gol de Juninho Pernambucano como lo hizo Kawaguchi.

Estados Unidos es otro equipo que creí que llegaría lejos. Pero vamos a realizar un ejercicio que hacemos cada vez que vemos Pelotón: ponernos en el lugar de los gringos. Debe ser difícil concentrarse en el juego mientras fuerzas especiales andan buscando explosivos bajo tu cama. Si yo fuera Landon Donovan estaría más preocupado en identificar al sospechoso con turbante escondido entre la hinchada, que en vencer al rival de turno. Las prioridades se invierten. Ya no importa ganar un partido o pasar a la siguiente fase: el objetivo principal es salir de Alemania con vida.

Igual en el partido contra Italia entregaron todo, aunque el arbitraje fuera un robo. Parecía que estaba pitando un talibán. No exagero si digo que en algún momento pensé que el árbitro se lanzaría contra la banca gringa y haría explotar los 20 kilos de TNT que de seguro llevaba bajo su camiseta. El huevón exagerado, pensará el ocioso y querido lector. Pero es mi vida, ¿ok?

A lo mejor sí exagero un poco. Pero fue una injusticia. Hasta me olvidé de Bush y grité “go USA, go!”, mientras McBride se la corría toda en busca del gol. Supongo que los estadounidenses tienen esa vergüenza deportiva porque sus películas se la inculcan desde temprana edad. Crecen sabiendo que no hay nada peor que ser un fucking loser. El loser nunca se queda con la rubia-rica-popular-y-porrista de la escuela. El loser nunca pone en su lugar al malo capitan-del-equipo-de-football, sino hasta el desenlace, cuando las circunstancias del film lo convierten en un winner.

Pero hay cosas que sólo ocurren en Hollywood y vida real es la antítesis de sus predecibles guiones. El malo ganó de nuevo y les cobró un penal contra Ghana que nunca existió. 2-1 perdió USA y se acabó el sueño americano.

Ojalá los africanos no se hayan convertido en enemigos de la democracia después de esto. Capaz que George W. sea tan fanático del soccer como del alcohol. Uno nunca sabe.

Sería todo por hoy, estimado lector. Me rectifico del post anterior y siento haber renegado de Pedro Carcuro. Me llegó un mail de su fanclub y a punta de gentiles chuchadas y amenazas me hicieron recapacitar. Me pongo de pie, sapito, ah? Qué quiere que le diga. Además no hay muchas opciones. Más desesperantes son los gritos de “gol, gol, gol!” de Juan Manuel Ramírez. Y en Red TV invitan a comentar a lumbreras como Marcelo Trivelli, que tiene tanto que aportar al mundo del fútbol como al de la política.

Los dejo con este temón del malogrado Johnny Thunders con los Heartbreakers, dedicado al equipo de Estados Unidos.

Cheer up, guys!

Y aguante Argentina, carajo... xD!


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NO ES OTRO TONTO POST DE FUTBOL

Saturday, June 17, 2006
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Bueno, sí lo es. El Mundial comenzó y los hombres nos paralizamos frente a la tele ante cada encuentro mientras las mujeres hacen una mueca de hastío, parafraseando a la doctora Cordero quien alguna vez dijo que el fútbol consistía en “22 pelotas conrriendo tras otra pelota”, o algo como eso. La verdad nunca le he puesto mucha atención a esa veterana. Lo más probable es que la cita ni siquiera sea de su autoría.

Pero qué importa. Miren el lado bueno de la situación. Las masivas protestas estudiantiles han sido reemplazadas por imágenes de estadios llenos de gente alegre y muy bien educada; las bombas molotov y las lacrimógenas volando por el aire como resultado del actuar del despreciable lumpen se han convertido en un lindo balón de última generación impulsado por el talento; los reclamos por una educación justa y de calidad ahora son enardecidos gritos dirigidos al maricón del árbitro que no vio el penal a Cambiasso o le sacó tarjeta roja al pobre negrito de Trinidad y Tobago por un foul que no existió.

Como ven, no todo es malo, chicas. A armarse de paciencia.

Las transmisiones del mundial no habían comenzado bien. Vinieron a mi mente las elecciones en Perú y aquel capítulo de South Park, cuando los alumnos debían escoger entre un enema y un sandwich de mojón como la nueva mascota del colegio. Sentado en mi sofá con una Coca-Cola bien helada –tal como reza la publicidad de la gaseosa, aunque la verdad me cagaba de frío-, me encontraba ante un incómodo dilema. En el Mega, Mauricio Israel daba la bienvenida a la jornada inaugural, y en TVN se encontraba Pedro Carcuro listo para irritarnos con su milenario estilo.

Al colorín ya lo conocemos. Crecimos escuchando su voz gastada, sus cada vez más agonizantes relatos. Así como todos sabemos que llegado el invierno las principales avenidas se inundarán y una nueva hilera de casas del Serviu se harán famosas por su eficaz resistencia a los temporales, tenemos la certeza de que Pedro comenzará las transmisiones enviando un cariñoso saludo a la colectividad del país x, a la embajada, al embajador y a su señora y a la colonia residente en nuestro país. Tampoco perderá ocasión de refregarnos su origen italiano y nos enseñará la correcta pronunciación del nombre de cada uno de los jugadores de Italia porque él es de origen italiano y nosotros tendremos que creerle y agradecerle porque él es de origen italiano. Sólo falta que se refiera a la azzurra como “el equipo de todos”.

También sabemos que a ese mediocampista que se destaque y recupere el balón en reiteradas ocasiones, el colorín lo llamará “el socio de todos”; y que sólo hará falta que vea a uno haciendo un par de fintas para que diga que “se llena de amagues”.

A Mauricio Israel (o Maleficio Israel, como algún malintencionado le puso), le agradecemos sus entusiasmo, su gusto por la polémica barata, su capacidad para decir las cosas como son, aunque tales cosas sean puras huevadas que a nadie le interesen. No importa. Él es así; un tipo versátil –o bursátil como dijera alguna vez el gran Kike Morandé- con la capacidad para desempeñarse en cualquier área con la misma audacia y falta de conocimiento. Es parejito. A sus infinitas limitaciones antepone su ímpetu y sus ganas de polemizar sobre aquello que da igual.Y eso se agradece.

Cuando no está Carcuro en el canal de todos, está Fernando Solabarrieta, el herededo del colorado. Una vez dijo que Carcuro era su espejo y que su sueño era llegar a ser como él. Te compro tu espejo, ahueonao -pensé en aquel entonces, cuando aún no tenía blog y la coprolalia contaminaba mi lenguaje.

Pensar que algunos ilusos esperaban con ansias la jubilación del desteñido colorín. Con Llorabarrieta tenemos Carcuro para rato. Es como si de pronto Enrique Maluenda reencarnara en Viñuela o algo peor.

Está de moda darle al pobre Fernando. Y aunque siento que todos son injustos con él, vamos a dejarnos llevar por la moda. El LUN lo descueró hace poco y nadie olvida su performance en las Olimpiadas, aquella jornada gloriosa para el deporte nacional en la que debíamos sentirnos felices y, por el contrario, nos inundó la más profunda vergüenza ajena gracias a su mamón desempeño. Nos cagó el día. Pero es que el vasco es un apasionado, un hombre que ama su trabajo y lo demuestra. Su dicción es aún más insoportable que la de su maestro, los datos con los que matiza sus relatos son tan imprescindibles como el libro de autoayuda de Krishna Navas. Un día antes del partido de Polonia contó que había estado preguntando a “los colegas polacos” sobre la pronunciación de sus complicados apellidos y llegado el encuentro desplegó todo el conocimiento adquirido. Maldita sea. Cada vez que la tocaba Baszczynski o Zewlakow daban ganas de patear la tele. ¿Cuál es la idea? ¿Ah? ¿Exasperar al televidente para que termine lanzando su tv por la ventana, después se arrepienta y parta a reemplazarla por una Philips high definition con Ambilight?

Malditos mercachifles.

Pero no todo es tan malo. Gracias a él aprendimos que el gentilicio de los nacidos en Trinidad y Tobago es “trinitenses” y no “trinitarios” como la mayoría creía. Lo ven? No sólo nos da clases de cómo llorar en pantalla cual magdalena. No seamos injustos.

También está Juan Cristobal Guarello, con su eterno ceño fruncido y sus contenidas ganas de agarrar para el hueveo a Sobalaprieta. Aunque en las transmisiones del partido de Brasil no se contuvo ante un comentario del llorón, quien dijo que “de pronto Ronaldo es como los goleadores”, a lo que Guarello respondió socarronamente “pero si Ronaldo es goleador”. Fernando replicó con un “sí, pero...”.. Pero nada. Ya había quedado como un huevón.

A fin de cuentas no sé si alegrarme porque aún queda bastante para seguir todos rayando con el mundial®, o lamentarme y comprar alguna sal de fruta para mitigar la acidez que provocan nuestros periodistas deportivos estrellas. Como sea, igual entiendo a esas mujeres que sufren con estos eventos y ruegan porque se terminen luego.


(Aquí les dejo un viejo "relato del futuro", de un futuro que ya es pretérito, pero qué importa).


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