LA ULTIMA NOTA MUNDIALERA
Sunday, July 16, 2006
Arriba pueden ver los resultados de mi última encuesta, habilitada poco antes del comienzo del Mundial. Un 19% creyó que la gran ganadora de Alemania 2006 fue Pamela Díaz. Era que no. La morena en un mes se deshizo de toda la grasa acumulada y quedó regia estupenda para desfilar en tierras teutonas. Es verdad que ella, más que para modelo de pasarela, está como para atender en un café con piernas, de esos con vidrios polarizados que he visto de lejos que existen. Pero igual le sirvió para colocarse en los primeros planos de la noticia, al menos por unos días.
La segunda, tercera y cuarta opciones, son prueba irrefutable de mi nula capacidad para pronosticar decentemente. Argentina se fue para la casa, lo mismo que Brasil y Alemania. Bueno, Alemania se quedó ahí, por razones obvias. Pero salió eliminado, es lo que quiero decir. Los argentinos dieron todo, pero no les alcanzó. Brasil, que creíamos que jugaba mal porque nadie lo exigía, en realidad lo hacía porque no podía jugar de otra forma. Y los alemanes perdieron ante los futuros campeones inapelablemente.
No me voy a extender en esto porque ya todo el mundo sabe la historia. Hace más de una semana que todo acabó y siguen hablando del cabezazo que le pegó Zizou a Matterazzi, de lo que le dijo y lo que no le dijo el italiano, etc. Supongo que hubiera sido mejor que Zinedine se vengara en la cancha, ganando la copa. Pero prefirió hacer justicia con sus propias manos. O con su propia cabeza. ¿Habrá algo que hace que por estos días los calvos reaccionen violentamente? ¿Sino cómo se explica el auge de grupos skinhead? ¿Será entonces un ungüento para el crecimiento del cabello la solución para los problemas del mundo?
Piénsenlo.
El asunto es que yo me había identificado con la selección francesa después de haber visto el baile que les dieron a los brazucas. Otra cosa que me hizo inclinar la balanza hacia los bleus, fue la tentadora oferta que hizo Carcuro en el LUN: “Si no gana Italia, me corto las venas”. No es que quisiera que el colorín pescara una Gillette Match 3 y atentara contra su valiosa vida, pero a lo mejor era una metáfora para anunciar su retiro. Igual como se dieron las cosas, ya no sabremos a qué se refería Pedro. Hubiera sido divertido ver a Benni relatando esa final. Nuestro país es tan generoso, que viene un tano cualquiera y se hace famoso porque habla chuchadas. “Cuando vi que nos íbamos a los penales, pensé que ya estábamos cagados. Siempre nos ha ido como la callampa en estas instancias, pero gracias a Dios somos campeones”, declaró Gabrielle Benni en ese divertidísimo estilo suyo que tantos dividendos le ha traido.
Pero ya todo acabó y el pelado se fue cabizbajo a su casa. Aunque con el Balón de Oro bajo el brazo.
Siguiendo con la encuesta, un 15% de ingenuos creyó que el gran ganador del Mundial sería el Gobierno. Espero que hayan aprendido que los grandes espectáculos sólo resultan distractivos cuando El Mercurio quiere. Si el Decano decide que la Gordis lo está haciendo tan mal que deben darle como piñata, entonces no hay Mundial que la salve. Porque todos sabemos que El Mercurio tiene, antes que nada, un compromiso con la verdad. Su historia lo dice así. Jamás ha intentado influir en la realidad, sino reflejarla objetivamente y nunca ha recibido dinero de nadie para publicar basura.
Finalmente el 38% de los encuestados, o sea la gran mayoría, marcó la última opción. Aquí debo decir que ya no volveré a dar facilidades para que me insulten. Otra observación al respecto tiene que ver con que el porcentaje de esta respuesta subió considerablemente después de finalizado el Mundial, y así no se vale. Por otro lado reconozco que aquel fue mi error, porque debí deshabilitar la encuesta una vez finalizado el certamen y no haberla dejado ahí. Por lo tanto, quienes la marcaron son los ganadores por haber diagnosticado certeramente que soy un animal, y porque cifraron sus esperanzas en un cuarto equipo que no figuraba en la lista. Todos ellos pueden contactarse y exigir su premio que consiste en una reunión con este blogger bacán como tú en un agradable tugurio a pasos de la Vega Central. Prometo una agradable conversación y una caña de $200. Ojo que es la caña grande; la chica vale $100. No quiero que después me digan cagado.
Así cierro este capítulo futbolero para avocarme a lo que realmente importa. Porque Rojo, la película, ya está en cartelera, dejando la crema entre las adolescentes aspiracionales de Shile. Y porque la delincuencia y el inminente frente de mal tiempo acechan nuestro presente y nuestro futuro, así como acecharon nuestro pasado inmediato y el histórico. Ya nos divertimos lo suficiente con el Mundial. Ahora cuando oigamos hablar de disparos ya no serán a la portería; y cuando sepamos de algún robo, no será el que un aguerrido volante de contención perpetró para quedarse con la pelota, sino el de un lanza que hábilmente se hizo de alguna cartera en el centro y que el programa Aquí en Vivo captará con su oportuna cámara.
Porque es su deber advertirnos que nuestro peor enemigo está entre nosotros y tiene cara de flaite.
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