AVENTURAS NEONAZIS
Sunday, August 06, 2006
n un pequeño y frío galpón ubicado en un lugar x de la capital, el movimiento skinhead neonazi “Colonia, Patria-Libertad y Dignidad” planea la siguiente barrida. Pero estavez las víctimas serán conocidos rostros de la tele para que la barrida tenga mayor repercusión y cobertura de la prensa.El líder, Marcelo Sanhueza, bautizado dentro del grupo como el camarada Volkswagen, decidió convertirse en bonehead durante su reclusión obligatoria en el Ejército para rendir el Servicio Militar. A él le gusta decir que fue una revelación. Por aquel entonces, su compañero de cuarto le prestó un ejemplar de “Mein Kampf” y la figura de Adolf Hitler se apoderó de su mente. “Hitler vivió en Chile, hueón”, le relataba su amigo. En las madrugadas soñaba que vivía en Colonia Dignidad y que Paul Schaefer lo poseía y él se dejaba. Pero ese detalle suele obviarlo en sus discursos para captar adherentes. Cuando salió de la cantera al año siguiente, decidió formar un movimiento skinhead propio y servir a la patria golpeando fletos, morenos, punks y mendigos...
-Bueno, hay que hacer la lista de los que deben ser exterminados. Camarada, tome lapiz y papel –ordena Volkswagen a uno de los miembros del grupo.
No hay concenso respecto a los que deben componer la lista. Los parámetros de inclusión son variados. Volkswagen pide comenzar por el gordo Melnick de Tolerancia Cero, porque tiene una pinta de rabino muy desagradable. También ordena incluir a Mauricio Israel por judio y a José Miguel Viñuela...
-Por judio?
-No. Por ahueonao.
Camarada Bayern Munich propone a Eduardo Cruz Johnson, a quién acusa de estar cada día más negro.
- Incluso está desarrollando un afro que me da muy mala espina –agrega con preocupación.
- Bien pensado camarada –dice Volkswagen-. Eso me recuerda que hay que erradicar todos los solarium de la capital, para evitar que la población caiga en la tentación de lucir piel morena. Diablos... es un plan complicado, no será fácil. Pero bueno, dejemos la lista de lado. Tengo una buena noticia. Me he contactado con unos camaradas alemanes que están interesados en nuestro movimiento.
- ¿Alemanes de verdad, así rubios? –pregunta alborotado el camarada Winter.
- Sí.
La concurrencia suspira en pleno.
- Se trata de la organización “Die neue Gestapo”. Me dijeron que les gustaría que los visitemos para hacer lo que Hitler hubiera hecho con nosotros. Nos llevarían a un bonito día de campo para que nos concentremos en lecturas nacionalsocialistas. También podremos disfrutar de sesiones de aromaterapia en unas pequeñas recámaras sin ventanas, como parte de un rito de purificación racial, según me explicó el camarada. ¿Qué dicen? Suena bien.
El grupo se entusiasma. Se oye un sonoro “¡heil Hitler!”, seguido por un “¡Viva Chile!”. Volkswagen observa con cara de satisfacción. Luego se da media vuelta y queda frente al Fürher de marco dorado que han colgado en la pared para ambientar el lugar. Se cuadra, lo saluda estirando el brazo derecho y anuncia que el camarada Bosch tiene algo que mostrar al grupo. Eduardo Díaz Pérez, alias camarada Bosch, coloca frente a todos un viejo televisor de 14”, y lo enciende. Los asistentes miran extrañados. Sólo se ve una imagen invariablemente blanca. Piden explicaciones al autor del invento.
- Camaradas, esta era una tele en blanco y negro. Pero con mis conocimientos de electrónica logre eliminar el negro, haciendo que el blanco se apodere de toda la imagen... Poder blanco, camaradas...
Grillos. Volkswagen pide un aplauso para Bosch por su aporte al exterminio de los negros y hace callar al camarada Kuchen que dejó escapar un chaquetero “ahueonao”. Luego pide reportes de la última barrida. Bayern toma la palabra para informar que anoche con los camaradas Kuchen y Holsten Bier le sacaron la cresta al Nestor Catrileo y a su hermano chico, y que anteayer golpearon sin piedad a un negro feo drogadicto de polera roja que tuvo la mala idea de cruzarse en su camino.
-¡Ese era mi hermano, conchatumadre!- exclama el camarada Winter fuera de sí, abalanzándose sobre los agresores. Bayern y Paulener lo patean sin piedad, mientras el camarada Bosch aprovecha para vengarse de Kuchen con un certero cachamal. Volkswagen pide calma, pero deja que golpeen a Winter porque tiene cara de indio y no sabe cómo sacarlo del grupo. El tímido camarada Schaefer corre a la radio y pone Feuer frei! de Rammstein para darle intensidad al momento. Se ríe porque dice que parece estar viendo la WWF en vivo y en directo. Los parcos hermanos Fritz se hacen a un lado con cara de fastidio. No hemos venido a perder el tiempo en estupideces, le dicen a Volkswagen, quien se preocupa porque teme perder a los dos únicos miembros con apellido alemán del grupo. Se acomoda su chaqueta negra de aviador y contempla el absurdo espectáculo con pudor. Aún faltaba la lectura diaria de Mein Kampf y de Raza Chilena. Sanhueza siente que el movimiento no está funcionando, así que se va a su casa a meditar sobre su futuro y a ver los documentales de Riefenstahl sobre la Segunda Guerra Mundial que no se cansa de estudiar una y otra vez.
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