Anarko-Kapitalismo Salvaje



NO ES OTRO TONTO POST DE FUTBOL

Saturday, June 17, 2006
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Bueno, sí lo es. El Mundial comenzó y los hombres nos paralizamos frente a la tele ante cada encuentro mientras las mujeres hacen una mueca de hastío, parafraseando a la doctora Cordero quien alguna vez dijo que el fútbol consistía en “22 pelotas conrriendo tras otra pelota”, o algo como eso. La verdad nunca le he puesto mucha atención a esa veterana. Lo más probable es que la cita ni siquiera sea de su autoría.

Pero qué importa. Miren el lado bueno de la situación. Las masivas protestas estudiantiles han sido reemplazadas por imágenes de estadios llenos de gente alegre y muy bien educada; las bombas molotov y las lacrimógenas volando por el aire como resultado del actuar del despreciable lumpen se han convertido en un lindo balón de última generación impulsado por el talento; los reclamos por una educación justa y de calidad ahora son enardecidos gritos dirigidos al maricón del árbitro que no vio el penal a Cambiasso o le sacó tarjeta roja al pobre negrito de Trinidad y Tobago por un foul que no existió.

Como ven, no todo es malo, chicas. A armarse de paciencia.

Las transmisiones del mundial no habían comenzado bien. Vinieron a mi mente las elecciones en Perú y aquel capítulo de South Park, cuando los alumnos debían escoger entre un enema y un sandwich de mojón como la nueva mascota del colegio. Sentado en mi sofá con una Coca-Cola bien helada –tal como reza la publicidad de la gaseosa, aunque la verdad me cagaba de frío-, me encontraba ante un incómodo dilema. En el Mega, Mauricio Israel daba la bienvenida a la jornada inaugural, y en TVN se encontraba Pedro Carcuro listo para irritarnos con su milenario estilo.

Al colorín ya lo conocemos. Crecimos escuchando su voz gastada, sus cada vez más agonizantes relatos. Así como todos sabemos que llegado el invierno las principales avenidas se inundarán y una nueva hilera de casas del Serviu se harán famosas por su eficaz resistencia a los temporales, tenemos la certeza de que Pedro comenzará las transmisiones enviando un cariñoso saludo a la colectividad del país x, a la embajada, al embajador y a su señora y a la colonia residente en nuestro país. Tampoco perderá ocasión de refregarnos su origen italiano y nos enseñará la correcta pronunciación del nombre de cada uno de los jugadores de Italia porque él es de origen italiano y nosotros tendremos que creerle y agradecerle porque él es de origen italiano. Sólo falta que se refiera a la azzurra como “el equipo de todos”.

También sabemos que a ese mediocampista que se destaque y recupere el balón en reiteradas ocasiones, el colorín lo llamará “el socio de todos”; y que sólo hará falta que vea a uno haciendo un par de fintas para que diga que “se llena de amagues”.

A Mauricio Israel (o Maleficio Israel, como algún malintencionado le puso), le agradecemos sus entusiasmo, su gusto por la polémica barata, su capacidad para decir las cosas como son, aunque tales cosas sean puras huevadas que a nadie le interesen. No importa. Él es así; un tipo versátil –o bursátil como dijera alguna vez el gran Kike Morandé- con la capacidad para desempeñarse en cualquier área con la misma audacia y falta de conocimiento. Es parejito. A sus infinitas limitaciones antepone su ímpetu y sus ganas de polemizar sobre aquello que da igual.Y eso se agradece.

Cuando no está Carcuro en el canal de todos, está Fernando Solabarrieta, el herededo del colorado. Una vez dijo que Carcuro era su espejo y que su sueño era llegar a ser como él. Te compro tu espejo, ahueonao -pensé en aquel entonces, cuando aún no tenía blog y la coprolalia contaminaba mi lenguaje.

Pensar que algunos ilusos esperaban con ansias la jubilación del desteñido colorín. Con Llorabarrieta tenemos Carcuro para rato. Es como si de pronto Enrique Maluenda reencarnara en Viñuela o algo peor.

Está de moda darle al pobre Fernando. Y aunque siento que todos son injustos con él, vamos a dejarnos llevar por la moda. El LUN lo descueró hace poco y nadie olvida su performance en las Olimpiadas, aquella jornada gloriosa para el deporte nacional en la que debíamos sentirnos felices y, por el contrario, nos inundó la más profunda vergüenza ajena gracias a su mamón desempeño. Nos cagó el día. Pero es que el vasco es un apasionado, un hombre que ama su trabajo y lo demuestra. Su dicción es aún más insoportable que la de su maestro, los datos con los que matiza sus relatos son tan imprescindibles como el libro de autoayuda de Krishna Navas. Un día antes del partido de Polonia contó que había estado preguntando a “los colegas polacos” sobre la pronunciación de sus complicados apellidos y llegado el encuentro desplegó todo el conocimiento adquirido. Maldita sea. Cada vez que la tocaba Baszczynski o Zewlakow daban ganas de patear la tele. ¿Cuál es la idea? ¿Ah? ¿Exasperar al televidente para que termine lanzando su tv por la ventana, después se arrepienta y parta a reemplazarla por una Philips high definition con Ambilight?

Malditos mercachifles.

Pero no todo es tan malo. Gracias a él aprendimos que el gentilicio de los nacidos en Trinidad y Tobago es “trinitenses” y no “trinitarios” como la mayoría creía. Lo ven? No sólo nos da clases de cómo llorar en pantalla cual magdalena. No seamos injustos.

También está Juan Cristobal Guarello, con su eterno ceño fruncido y sus contenidas ganas de agarrar para el hueveo a Sobalaprieta. Aunque en las transmisiones del partido de Brasil no se contuvo ante un comentario del llorón, quien dijo que “de pronto Ronaldo es como los goleadores”, a lo que Guarello respondió socarronamente “pero si Ronaldo es goleador”. Fernando replicó con un “sí, pero...”.. Pero nada. Ya había quedado como un huevón.

A fin de cuentas no sé si alegrarme porque aún queda bastante para seguir todos rayando con el mundial®, o lamentarme y comprar alguna sal de fruta para mitigar la acidez que provocan nuestros periodistas deportivos estrellas. Como sea, igual entiendo a esas mujeres que sufren con estos eventos y ruegan porque se terminen luego.


(Aquí les dejo un viejo "relato del futuro", de un futuro que ya es pretérito, pero qué importa).


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UN RELATO DEL FUTURO

Friday, August 26, 2005

Partido Chile – Brasil, en el Maracaná. El equipo nacional se juega la gran chance para clasificar al Mundial y en TVN, como es costumbre en partidos importantes, está la inefable dupla Livinstone/Carcuro. El colorado, preocupado porque en el último tiempo ha quedado en un segundo plano, opacado por Solabarrieta y sus lacrimógenos relatos, tiene un plan para revertir la situación.

Livingstone: Qué tal amigos, muy buenas tardes. Estamos listos ya, ansiosos por comenzar las transmisiones de este trascendental encuentro entre Chile y... Colombia? No... Brasil, ahí sí... entre Chile y Brasil.

Carcuro: Así es Sergio, ya nos están llegando las imágenes desde el enorme estadio Maracaná,
y ya vemos al equipo chileno, la roja de todos instalada en el campo de juego.

Livingstone: Sí Pedro, ahí vemos al equipo nacional... Caszely, Figueroa, Leonel...

Carcuro: Ahí vemos al Matador, al gran Marcelo Salas Melinao. Ojalá hoy sea tu noche, Marcelo... O si no, que Dios nos pille confesados, qué quiere que le diga.

Livingstone: Y también está el equipo brasileño, Pedro, el equipo ti-tu-la-rí-si-mo para esta noche. No se lesionó ni un negrito... están todos. Solo falta este chico, el cara de conejo manfinflero...

Carcuro: Ja, ja, ja... Este sapito...

Livingstone: Ojalá esté concentrado el equipo chileno... se ven chiquititos los chilenos, fijese... al lado de los brasileños...

Carcuro: Sergio, es que la cámara ponchó a un niño que está en la tribuna con la camiseta de Chile...

Livingstone: Ah, caramba... bueno Pedro, los equipos ya están listos, el balón en el centro del campo, y todo preparado para el inicio del partido...

Empieza el encuentro y Chile se repliega en su propia área. Brasil juega a placer con Robinho y los garotos que tocan y tocan.

Carcuro: Ronaldo con la pelota... Ze Roberto... Ze Roberto para Cacá que encara a la defensa chilena... atención con esto... Cacá que dispara y el remate se va fuera del arco que defiende el portero Herrera... menos mal.

Livingstone: Penal? Penal para Brasil!!! Pero qué injusticia, por Dios...

Carcuro: No Sergio, saque de fondo para el equipo chileno.

Livingstone: Uy, caramba, me asusté Pedro... oiga que está gordo este niñito Ronaldo.

Carcuro: Así es, Sergio. Está bastante excedido de peso, qué quiere que le diga... Pero atención que ataca Chile...

Pizarro agarra la pelota en tres cuartos de cancha... amaga, se da vueltas, regresa, vuelve a amagar. Carcuro le pide que por favor la suelte. Así no Pizarro, le dice el “colorado”. Pero Pizarro levanta la cabeza y pone un pase en profundidad que recibe Salas. El matador dispara con pierna izquierda y Dida observa cómo el balón entra a su portería. Gol de Chile.

Carcuro: ¡Y es el gol chileno!!!!! ¡Matador, matador, matador! ¡Salas, Salas, Salas y el gol chileno!!!!! Golazo del matador, golazo de Marcelo Salas! ¡Cuando nadie esperaba nada de este escuálido y miserable equipo chileno, cuando todos creían que volveríamos de tierras brasileñas con las maletas llenas de goles, cuando nadie daba un peso por este partido, aparece el eterno Matador, sí, el gran Marcelo Salas Melinao y pone en ventaja a la roja de todos!!!! Golazo, Sergio!!!... Sergio... golazo... Sergio?

Livingstone: Ah, sí Pedro... golazo de Chile. Quién lo diría. Y la cuenta se pone treinta a cero y doble punto de quiebre. ¡Vamos Fernando! ¡Vamos Nico!

Corre el minuto 39 de la primera etapa y Brasil se va con todo al ataque Emerson mira el arco chileno e intenta hilvanar una jugada. Abre la pelota para Roberto Carlos que saca el centro. La pelota se pasea por el área nacional y Ronaldo intenta saltar, pero sus veinte kilos de sobrepeso no se lo permiten. Se salva Chile.


Livingstone: Uy, Pedro, casi gol brasileño...ahí vemos en la reiteración el centro de Sócrates y el gordito peladito que no puede saltar.

Carcuro: Y comenzamos a ver el reloj, el tiempo que pasa muy lentamente y todos aquí esperando el pitazo final. Por favor, señor árbitro, apiádese de nosotros...

El auxiliar da cuatro minutos de tiempo extra. Brasil martilla y martilla, pero el portero Herrera y la aplicada defensa chilena aguantan los embates brazucas una y otra vez. Final del primer tiempo.

Livingstone: Final del partido!!! Ha ganado Chile por la cuenta mínima!!! Ah..? Que no, me dicen? Hable más fuerte que no lo escucho! Vamos al corte, me dicen... Y ya volvemos con el resumen del partido en que ha ganado Chile a Brasil por un tanto a cero... Cómo que no? Bueno, vamos al corte o al resumen?

Carcuro: Vamos al corte, Sergio y volvemos con el resumen del primer tiempo...

Y ya fuera del aire...

Carcuro: Sergio, concéntrese, por la chucha... Si sigue así va terminar comentando partidos de dominó en la Fundación Las Rosas.

Livingstone: No Pedro, a la Fundación no... por favor... usted me lo prometió...

Carcuro: Sí Sergio, tranquilo, que aunque tengamos que embalsamarlo usted va seguir conmigo. No ve que si no me van a poner al lado al llorón de Solabarrieta... ese maricón me quitó mis pasajes a Atenas y ahora me está robando todos los relatos de los grandes acontecimientos deportivos del país... lo odio.

Livingstone: Ay niña… te estay poniendo mamá, loca...

Carcuro: Estay chistoso, hueón, mira que aquí ando trayendo el número de la Fundación... voy a llamar, mira...

Livingstone: No, Pedro, perdón... la Fundación no...

Carcuro: Ya, loco, tranqui... si estoy hueviando... además, tengo un plan para recuperar mi sitial en el periodismo deportivo chileno. Va a ver ese Sobalaprieta...

Comienzan las transmisiones de la segunda etapa. Brasil otra vez carga con todo y Chile se cuelga del travesaño para defender el triunfo parcial.

Pedro: Ay, Sergio, tan temprano y ya empezamos a sufrir... yo ya no estoy para esto, qué quiere que le diga...

Livingstone: Morrocotudo, Pedro, caramba, caramba... a ver, Darío Cuesta está al borde de la cancha, vamos con él...

Cuesta: Así es, Sergio porque aquí en el borde del campo...

Carcuro: Perdón Darío, que hay ataque brasileño... atención, se viene Adriano... cuidado! Gol brasileño. Solo, solo, solo entró Adriano para marcar el tanto del empate...

Livingstone: Por Dios, Pedro, que mal marcó Chile... ahí vemos la reiteración de la jugada. Qué lentos los defensores chilenos... y el árbitro... y el público también se mueve muy lento.

Carcuro: Es la cámara lenta, Sergio...

Livingstone: Ah, con razón... Pero no hay que perder la calma, hay que rescatar por lo menos el empate...

Carcuro: Así es Sergio, el empate también nos sirve, el punto también es importante para las aspiraciones del equipo de todos... vamos que se puede, Sapito, vamos Chile que se puede!!!

Livingstone: Sí? Vamos con Darío Cuesta allá en es estadio...

Cuesta: Así es, Sergio, porque aquí en la banca del cuadro brasileño...

Carcuro: Perdón Darío, pero hay un tiro libre peligrosísimo a favor de los brasileños. No me pareció falta de Álvarez, Sergio, qué quiere que le diga. Para nada.

Livingstone: A mí tampoco, Pedro... ahí vemos la reiteración. Ah? Ahora sí, vamos con Darío allá en el borde de la cancha.

Cuesta: Sí, Sergio, me escucha? Decía que aquí en el banco brasileño...

Carcuro: ¡Dispara Ronaldinho y la pelota se va desviada por poco! ¡Se salva Chile! Ya no puedo más, Sergio...

Los minutos corren y Brasil se desespera al no poder marcar el tanto del triunfo. La aplicada defensa chilena contiene uno tras otro los ataques brasileños. Hasta que en el minuto cuarenta y cuatro ocurre el milagro. Villarroel se manda con luces propias al ataque, toca para Navia que de taco habilita a Marcelo Salas y este empalma con borde interno. Dida se lanza pero la pelota pasa lejos de su mano. Gol chileno... y se pone en marcha el plan de Carcuro.

Carcuro: ¡Gol chileno! ¡Grande Matador, grande Marcelo Salas Melinao! ¡Gracias Matador! ¡Estoy llorando, sí, estoy llorando, mírenme! ¡Estoy llorando de emoción, atención Las Últimas Noticias! ¡Estoy llorando porque a Marcelo nadie le dijo que existía la palabra imposible! ¡Porque cuando niño le daban manjar Colún, le daban panqueque con manjar Colún, le daban torta con manjar Colún... le daban... le daban empolvado con manjar Colún!!! Porque estoy llorando y perdónenme, pero es la emoción... snif, snif...

Pedro comienza a hacer un ruido indescifrable, espeluznante, más espeluznante aún que sus carcajadas, mientras patalea y se tira al suelo, en un intento patético por reivindicarse como el vocero oficial de las emociones colectivas.

Darío Cuesta: Pedro, decía que...

Carcuro: ¡Grande Marcelo! ¡Miren cómo lloro! ¡En estos momentos todo Chile llora conmigo! ¡Qué emocionante mi relato, me pongo de pie..! ¡Ojalá la cámara pudiera ponchar las lágrimas que corren por mis mejillas, que corren casi tan fuerte como Marcelo, que se precipitan a la gloria como el Matador!!!

En la producción están todos de una pieza, mientras algunos comienzan a abandonar el estudio debido a la vergüenza ajena. El productor le hace una seña a Livingstone...


Livingstone: Ah? Ah... sí, ahí vemos la reiteración del gol de Chile. Golazo morrocotudo, Pedro... tranquilo, Pedro... Darío, estás ahí? Ahora sí, vamos con Darío Cuesta...

Darío Cuesta: ¡Andate a la chucha, me cago en la leche!

Livingstone: Ah? Sí, gracias, Darío por acordarse de mi hermana Lucha... Sí? Terminó el partido, Pedro... déjese de llorar, hombre, ya ganamos... Nos vamos, hasta luego...

Carcuro: no puedo, Sergio... estoy emocionado. ¿Usted se emocionó con mi relato, Sapito? Dígame que sí, por favor, Sapito... lo hice mejor que Solabarrieta? Ja ja ja... Sí? Sí?

Livingstone: Sí, Pedro sí... pero ya párese del suelo hombre, que nos sacaron del aire...

FIN.

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