Anarko-Kapitalismo Salvaje



OBITUARIO CON HURRAS

Sunday, December 10, 2006
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Vamos a festejarlo
vengan todos
los inocentes
los damnificados
los que gritan de noche
los que sueñan de día
los que sufren el cuerpo
los que alojan fantasmas
los que pisan descalzos
los que blasfeman y arden
los pobres congelados
los que quieren a alguien
los que nunca se olvidan

vamos a festejarlo
vengan todos
el crápula se ha muerto
se acabó el alma negra
el ladrón
el cochino

se acabó para siempre
hurra
que vengan todos
vamos a festejarlo
a no decir
la muerte
siempre lo borra todo
todo lo purifica

cualquier día

la muerte
no borra nada
quedan
siempre las cicatríces

hurra
murió el cretino
vamos a festejarlo
a no llorar de vicio
que lloren sus iguales
y se traguen sus lágrimas

se acabó el monstruo prócer
se acabó para siempre
vamos a festejarlo
a no ponernos tibios
a no creer que éste
es un muerto cualquiera

vamos a festejarlo
a no volvernos flojos
a no olvidar que éste
es un muerto de mierda.

Mario Benedetti

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POST 11-S

Saturday, September 16, 2006

Hace dos días murió mi abuela y ayer fuimos a enterrarla. Por razones que no voy a detallar, siempre viví alejado de la familia de mi mamá. Mi abuelo lloraba junto a la tumba, seguramente recordando todos los malos ratos que le hizo pasar. Mis primos lo consolaban y le decían tata. Yo no sabía cómo llamarlo. Tampoco sabía si me iba a reconocer. De hecho no me reconoció hasta que me identifiqué. Le dije mi nombre, fuerte, porque a su 89 años es poco lo que escucha. Me dio un abrazo y me agradeció por haber ido. Yo le dije que quería verlo más seguido. El me respondió que no había ningún problema, que su casa era mi casa. Luego me contó que el doctor le había recetado tomarse un vasito de vino en el almuerzo, pero que el vasito cada día se iba agrandando más. Me reí mucho durante ese rato. El hombre que tenía problemas con el alcohol y que maltrataba a su mujer se había vuelto un anciano gracioso y querible. Al tata la lucidez le vino con los años.

Mis primos me mostraban orgullosos sus fotos con la abuela, y yo lamentaba no haber posado nunca junto a ella para la posteridad. No pude llorar por su recuerdo como los demás, porque no tenía recuerdos que llorar. Eso provoca una sensación extraña.

Cualquiera que haya ido a un entierro, sabe que el momento más fuerte es cuando finalmente el ataúd es colocado en la fosa. La hora del adios definitivo en que todo lo que no se dijo no se podrá decir nunca más. Después de eso sólo queda dar vuelta la hoja y seguir.

De regreso a la casa mi abuelo dejó de llorar y empezó a bromear a expensas de mi tío, que está cada día más pelado. Ya, péinate pa que nos vamos, dijo. Como si la tristeza por esa persona que se fue, durante un rato se hubiese convertido en la alegría por los que seguíamos aquí.

Y como uno en esas situaciones se pone reflexivo, empecé a preguntarme por todas esas personas que nunca pudieron enterrar a sus muertos. Todas esas madres que todavía no logran encontrar a sus hijos y que año tras año marchan con sus retratos, repitiendo las mismas consignas de hace más de dos décadas. Esas familias que han tenido que aguantar las burlas de un régimen democrático que capitaliza con votos el sufrimiento ajeno y que ha hecho de la impunidad un factor de estabilidad política. Para una democracia tan frágil, llamar a los asesinos por su nombre no es recomendable, y es mejor que sus cómplices hagan oposición y pontifiquen desde sus columnas de opinión. La impunidad fue la cláusula principal para una transición exitosa.

Entonces uno comprende que mientras aún exista gente capaz de justificar lo injustificable, seguirán habiendo barricadas y fogatas todos los 11 de septiembre. Que si los muertos que tienen que aparecer no aparecen, esas mujeres que viven atrapadas en el pasado sin poder dar vuelta la hoja, siempre tendrán una razón para salir a las calles a reclamar por justicia; que están en todo su derecho de gritar sus consignas gastadas, porque no puede haber perdón si no hay culpables ni olvido si hay un pasado que no han podido enterrar, que se empecina todos los días con salir a la superficie.

Algunos que parecen vivir en un mundo paralelo a este, se quejan que la historia la escribe la gente de izquierda, igual como los nazis dicen que la escriben los judíos. Insisten en que aquí hubo una guerra en la que murió gente de los dos lados, y no la matanza de un estado y sus instituciones contra civiles. Para ellos el ejército no se llena de deshonra al apuntar sus armas contra aquellos que se supone deben proteger. Para ellos no hubo torturas, hubo “excesos aislados”. Tampoco hubo golpe, fue “pronunciamiento”. Aquí se dio lugar la dictadura más democrática jamás conocida, y quienes murieron eran terroristas caídos en enfrentamientos. Esas escaramuzas ficticias que el Sr. Claudio Sánchez se dedicaba a cubrir con profesionalismo.

Hace más de 30 años, un presidente democráticamente electo, prefirió volarse los sesos antes de abandonar su cargo y traicionar a quienes lo habían colocado ahí. Y quien lo derrocó es hoy un anciano cuya obra modernizadora no le conviene recordar. El primero es sinónimo de consecuencia. El segundo usa pañales y está acusado por desaparición de personas, tráfico de armas y malversación de fondos. Y eso no es un cuento de la izquierda, es sólo que el tiempo se encarga de poner las cosas en su lugar.


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ACTUALIDAD / ¡ARRIBA LAS MANOS!

Saturday, July 08, 2006
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Sentarse a ver televisión ya resulta un acto masoquista. Pero como diversas encuestas han demostrado que somos masoquistas, es explicable que la tele y sus programas sean tan importantes en nuestras vidas. Por eso este blogger bacán, ácido, irreverente y mijito rico desmenuzará la actualidad actual del Chile de hoy, vista desde la TV.

Valga la rebuznancia.


LO MISMOMETRO

Me dispongo a ver las noticias después de haber estado atento a El Termómetro y sus interesantes debates. La dinámica de ese programa es simple: Un par de representantes del Gobierno sentados a un lado del panel y un par de UDI y/o RN en el extremo opuesto; todo bajo la conducción de ese flaco Matías del Río, que cuando se trata de panelistas como los digirentes estudiantiles, saca a relucir todo su carácter agresivo e inquisidor; por el contrario, si hay personalidades de mayor embergadura, se convierte en un amable administrador de los tiempos. Cualquiera sea el tópico, siempre es igual: Se plantea el tema, sus causas, sus efectos y a debatir se ha dicho. Los UDI lanzan sus dardos contra el Gobierno que a su parecer tiene la culpa de todos los males que aquejan a Chile, desde la delincuencia hasta si un transeunte pisó caca; por su parte, los pro-gobierno terminan justificándose y esquivando toda culpa gracias a ese flagelo de amplio espectro llamado Dictadura Militar, cuyas repercusiones debemos seguir disfrutando después de 16 años. Es como ver pelear al patrón y al empleado por la calidad su producto, mientras el cliente estafado observa con cara de “exijo una explicación”, y otros simplemente se olvidan que han sido estafados y se dedican a mirar el show.


SANGREVISION NOTICIAS

Termina El Termómetro y comienza Chilevisión Noticias, así que voy por mi chaleco anti-balas. De puro ocioso me he puesto a contar la cantidad de minutos que le dedica ese noticiero al tema de la delincuencia: 25 minutos en promedio. Hay que ser valiente para salir a la calle después de ver a Guillier y Cia. y su desfile de lanzas, asesinos, violadores, descuartizadores, pedófilos, secuestradores, neonazis, entre otros relevantes actores sociales. Es lo bonito de la tele: su difusión fragmentada de la realidad. Nadie va a negar que todos estos males existen, pero editados y escupidos frenéticamente en media hora, llevan a concluir que basta con poner un pie en la acera para acabar ultrajado, robado o apaleado por 5 cabezas de músculo que te encontraron muy negro para dejarte vivir. Un atraco es una esquina es un atraco en una esquina. Pero difundido por estos profesionales da la impresión que ocurriera en cada esquina. En mí esquina.

Doy un sorbo a mi tecito, y cuando vuelvo a dirigir la vista al receptor, veo a un anciano en una camilla con tubos por todos lados. La bajada advierte: “mascotas podrían ser peligrosas”, y explican que el señor hospitalizado ha sido atacado por un gato. El pan con mortadela se me queda en la garganta. Tommy, el perro regalon de la casa de mi amigo, está a pocos metros de la mesa del comedor, quién sabe si dispuesto a atacar mientras la familia en pleno comparte descuidadamente. Suelto la tasa y lo contemplo con recelo. Él trata de ganarse mi confianza meneando la cola pero no le creo nada. Con esto de la eliminación de la presunción de inocencia, uno ya no puede dar crédito a estos patanes. Pero sus ojos tiernuchos me conmueven, al tiempo que me digo a mí mismo: “mismo, algo anda mal aquí”. Y luego me respondo: “Pero qué certera observación. Deberías tener un blog”. “Ya tengo uno, imbécil”. “No me digas”. “Sí te digo”. “Mira tú”.


LAS CASAS ENTRETENIDAS

El noticiero salta drásticamente de la delincuencia al drama. El drama de cientos de familias que postulan a una casa y el sistema los convierte en víctimas de un chiste cruel (Atención neonazis: El sistema usa humor negro contra los chilenos puros). Primero fueron las Casas Copeva. Luego la cosa se puso un poco más colorida y fueron las Casas Chuby. Y cuando pensábamos que la creatividad de nuestros ingenieros civiles había alcanzado su cumbre, aparecen las Casas Pitufas. La primera vez que vi una, pensé que mostraban la caseta de vigilancia de un condominio. Luego la cámara amplió el panorama y eran decenas de casitas. Los huevones exagerados, pensé: qué clase de paranóicos vivirán en ese condominio, como para poner tantas casetas de vigilancia. Seguro ven Chilevisión Noticias. Pero una voz interna con el timbre de Bonvallet me adviritió: ¡Avíspate rehueón! ¡Son casas para gente pobre! Entonces uno simplemente no comprende, y se pregunta si los responsables de estos monumentos son humanoides o qué. Si se trataran de mausoleos, la cosa podría pasar piola. Pero se supone que están haciendo casas para gente viva, que se mueve. Por algo se llaman VIVIENDAS. Repeat after me, assholes: VI-VIEN-DAS. ¿Qué pensarán los cabecillas de esto mientras estampan su firma de aprobación a tales proyectos? Pueden ser dos cosas:

-“Qué bien. Estamos dando solución al problema de vivienda de miles de chilenos”.

-“Qué bien. No soy pobre y no tengo que vivir ahí”.

Para contrarrestar los efectitos negativos que significan a la clase pobre estas enormes soluciones, los hijos de la clase acomodada cranean sistemas de agua potable y alcantarillado para mediaguas, en sus universidades privadas. Porque como pregonara el intachable Ricky Lake: se trata de crecer con igualdad.


PUERTAS GIRATORIAS

Tommy se ha quedado dormido, pero puede ser una estrategia para despistar. Así que como soy precavido, me pongo de lado para levantarme de la silla apenas el desalmado can decida actuar. A lo lejos oigo que mi General Pinochet ha sido citado e interrogado nuevamente por el caso Caravana de la Muerte. Hasta cuándo siguen molestándolo. Si todos ya sabemos sobre la Puerta Giratoria de la Justicia Chilena. Se ha mencionado el concepto hasta el hartazgo, manoseado y usado miles de veces, como tu hermana
sabrá. Y tú también sabrás, claro. Si no hay canal que no se haya referido al tema. Gracias a esa puerta giratoria, mi General puede salir de su casa, ir a Tribunales, decir “no me acuerdo”, y regresar a su casa a jugar con sus nietos y a ensuciar sus pañales, los cuales usa donde tiene que usarlos y no en la cara, porque él no es ningún cara de raja. No sea mal hablado.

Abandono la casa de mi amigo. Los noticias ya terminaron. Tommy no hizo nada, pero lo tengo EN LA MIRA (por Chilevisión, a las 22:00 hras.)

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EL VIEJO PASCUERO SI EXISTE!

Tuesday, December 20, 2005

Desde pequeño se me advirtió sobre la inexistencia de aquel viejo bonachón de barba blanca, que se metía por las chimeneas de las casas a dejar regalos. “¿Papá, existe el Viejito Pascuero?”, pregunté en una ocasión a mis cortos 4 años. “Existía, hijo. Pero lo mató Pinochet”, me respondió mi padre, muy sentidamente. “¿Y ahora quién me va a traer los regalos?” “Supongo que yo. Para eso me saco la mierda trabajando, huevón”.

Debido a esos detalles de mi vida, es que seguramente hoy tengo un punto de vista aterrizado y realista de las cosas, y no me permito creer en fantasías.
Gracias, padre. Cuando llegue el momento, prometo llevarte al mejor asilo de la ciudad.

Hoy, después de tantos años, debo reconocer que viví terriblemente equivocado. El Viejo Pascuero sí existe: yo fui hasta el Polo Norte para entrevistarlo. Y a estas alturas seguro usted, amable lector, haya arqueado el entrecejo sospechando estar perdiedo el tiempo con el post más huevón escrito jamás. Y puede que no, pero al menos haré el esfuerzo para cumplir sus espectativas.


LA ENTREVISTA

El frío arreciaba y corría un viento muy fuerte. Nevaba, cosa poco novedosa si estamos refiriéndonos al Polo Norte. Yo caminaba y caminaba en medio de la nada, y a medida que pasaba el tiempo, disminuían mis esperanzas de hallar lo que buscaba... Hasta que pude divisar la pequeña casa cuya chimenea expulsaba una larga columna de humo. Eché un vistazo al mapa que el Pato me había dibujado, y todo coincidía, justo cuando había comenzado a dudar de mi amigo y su dudoso croquis. Es que esos dos años en el psiquiátrico de la calle Olivos mermaron un poco su crediblidad.

Toqué la puerta a duras penas. En el acto me abrió un viejo gordo de barba larga y cana. Su aspecto andrajoso llamó mi atención. ¿Sería una sucursal del Hogar de Cristo?

- Jo, jo, jo, jo! Qué mierda quieres?- me interrogó mirándome de arriba abajo y apuntándome con su metralleta.

- Ah, soy... vengo a hacerle una entrevista –dije atónito.

- Ah, eso... okey, pasa. Es que con esto de la delincuencia, uno nunca sabe.

- Aquí también?

- Ya no hay lugar seguro en el mundo, hijo- me contestó con su voz gruesa y su acento neutro. Su visión lavinista del mundo me incomodó.

El viejo me invitó a pasar. Puso dos sillas de mimbre junto a la chimenea y, al calor del fuego, comenzamos la entrevista.

- Le llaman de muchas formas, pero de su nombre real poco se sabe...

- Así es. Me dicen Viejo Pascuero, Papa Noel, Santa Claus, San Nicolas...

-...viejo culeado...

- No, así no...

- Le aseguro que sí. Pero bueno, ¿cuál es su nombre real?

-Nicolas de Mira, en Europa oriental, Nicolás de Bari en occidente. También me llaman Sinterklaas, en Holanda. De ahí lo de Santa Claus, que es mejor por asuntos de marketing.

Miré de reojo mi libreta para corroborar el dato. Era cierto. Este viejo se había metido al Wikipedia o, en efecto, se trataba de Papá Noel.

- Cuénteme un poco de su actividad, Viejito.

- Bueno. Recorro el mundo en mi trineo y me meto a las casas a dejar los regalos que los niños me piden.

- ¿Qué hay de ese traje rojo tan conocido por todos?

- Ese traje de maricas me tiene harto. Pero la Coca-Cola es mi sponsor oficial y me paga por usarlo. Además, si no me presento con él a las casas, me corren a balazos. Por la delicuencia, tú sabes...

- Sí, sí, ya sé. ¿Crees que el abuso de tu imagen ha ayudado a distorsionar el verdadero sentido de la Navidad, incitando a la gente al consumismo?

- No lo creo. Además, soy agnóstico. Por la delincuencia, tú sabes.

- ¿Ah? ¿Y eso qué tiene que ver? –pregunto, un poco ofuscado.

- No sé, pero es un tema que me preocupa.

- ¿Crees que tienes alguna responsabilidad por la actual decadencia en el mundo?

- Bueno, puede ser. He regalado tantas Barbies, pistolas y tableros de Monopoly que el mundo está lleno de anoréxicas, asesinos y estafadores.

- ¿Qué hay de los duendes que le ayudaban a fabricar los juguetes? Dicen que no respetaba sus derechos laborales.

- Bueno, primero hice una reducción de personal, por estricta necesidad de la empresa. Es que los juguetes chinos son más baratos y empecé a importar. Después el Sindicato de Enanos comenzó a exigir aumentos de sueldo y esas cosas. Amenacé con llevar la planta de producción al Polo Sur, donde los enanos trabajan por menos y las leyes son más flexibles. Se botaban a huelga y protestaban a diario. La producción bajaba y los chicos del Tercer Mundo se quedaban sin regalos.

- ¿Por qué sólo los del Tercer Mundo?

- Por recomendación del FMI... Así que opté por echarlos a todos. Reconozco que me dio pena dejar tanto enano sin trabajo, pero antes que nada soy empresario. Además lo hice por los chicos del Tercer Mundo –agregó el Viejo, mientras una lágrima corrió por su mejilla.

Su mea-culpa me conmovió. Pero la entrevista estaba resultando una mierda, así que me fui al plano personal. En una de esas, lograba vender la nota al LUN.

- ¿Cómo está el corazón, viejito? ¿Quién lo acompaña en este lugar?

- Nadie, muchacho. Es un lugar frío y solitario.

- No hay alguna viejita por ahí? –pregunto picaronamente.

- Bueno, no... je, je... Pero a falta de viejitas...

Enseguida, Santa miró lascivo a través de una pequeña ventana, donde Rudolf estaba estacionado, junto a los otros renos. Un poco turbado, me alejé unos centímetros del viejo y proseguí.

- Santa, para terminar, ¿qué mensaje le daría a los Viejitos Pascueros de Chile?

- Que no sean idiotas. Háganse un traje más veraniego. Por si se han dado cuenta, por alla no nieva.

- Ok, Gracias, Viejito. Ha sido una entrevista muy... reveladora.

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