Anarko-Kapitalismo Salvaje



LOS VERAS VOLVER

Monday, October 29, 2007

Que patéticos se ven esos bloguerillos que vuelven con el rabo entre las piernas después de haberse despedido, al caer en cuenta, lentamente, que la blogósfera no los extraña, que internet no dejó de existir por ellos y nadie hizo campañas para que retomaran su intrascendente quehacer. Cuán tristes son esos personajes cuyo espíritu se envanece porque llegan a tener la estratosférica cantidad de 20 lectores y terminan creyéndose el cuento del blogstar. A todos aquellos bloguerillos grises, opacos, que cometieron el acto cliché de redactar un lagrimoso adiós para luego volver, les digo: Me dan lástima. Nosotros no tenemos la culpa de sus vidas carentes de afecto para que nos hagan testigos de tamañas muestras de inseguridad. Si fueran un poco más inteligentes, no requerirían de la fría soledad del autoexilio para darse cuenta de lo evidente: La blogósfera no los necesita, son ustedes los que necesitan de ella.

Si yo fuera uno de los miles de lectores de este blog -que no saben que fui abducido por seres del espacio exterior que se apoderaron de mis cuentas de correo para luego extraerme fluidos y entrenarme en una gran frecuencia de elevación psíquica que me convirtió en un “contactado”-, diría: Pero de qué habla este huevón cara de raja, si también está haciendo lo mismo. Y los comprendo. Eso ocurre cuando nos apresuramos en prejuzgar sin conocer las verdaderas causas de cuanto acontece a nuestro alrededor. Por eso los perdono, porque no son inmunes a los vicios de su idiosincrasia y porque no conocían la verdad de la milanesa. Porque aprendí que la vida es como una montaña rusa: partes en una carrera loca, das muchas vueltas a una velocidad vertiginosa para terminar lentamente y extenuado en el mismo puto lugar de siempre. O sea que yo no tengo la culpa, es la vida. Es mi vida, ¿ok?

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EMPTY CAUSES

Thursday, July 06, 2006

No quiero clasificar cada bitácora en función de su popularidad, la que se refleja en la cantidad de visitas y comentarios que recibe por entrada; sino en base a la capacidad de comunicar de su autor. Hay blogs muy buenos que tienen pocos comentarios por post. Por el contrario, hay elaborados bodrios con muchas visitas y gente que deja su opinión. Que se indique al final de cada escrito que hay 30 o 40 comentarios, no quiere decir que estemos frente a un buen texto. Muchas veces esto se explica por la cantidad de amigos blogueros que tiene el sujeto en cuestión; o por aquel ejercicio muy conocido que consiste en salir a hacer blowjobs virtuales, encontrando “muy bueno” y “muy interesante” cada texto que se cruza por delante (muchas veces sin haber leído ni dos líneas), con la finalidad de que eso se traduzca en muchos comentarios de vuelta por aquella regla no escrita de la “reciprocidad blogger”, la cual no comparto para nada, por no decir que me limpio el culo con ella, porque tampoco se trata de ser vulgar, querido lector. Soy consciente de que hay muchos chicos en edad de formación que me leen.

Aquella me parece una norma orientada a amparar a los mediocres y chantas que polulan por aquí. Yo no le voy a comentar a alguien que postea un mail en cadena o un poema barato sacado del Google. Y si esa persona sale a sobajear a medio mundo, porque hay una regla que le indica que si comenta en 30 blogs tendrá al menos 28 comentarios de vuelta en su entrada, entonces esto se desperfila en mala, se desvirtúa.

Hay otros que les importa un pepino comunicar. Su objetivo es hacerce conocidos y escalar rápidamente en este mundillo de códigos propios llamado “blogósfera”. A esta clase de chantas no les interesa otra cosa que ser muchas veces visitado y comentado, para que las cifras reflejen lo popular que es. El está enfrascado en su propia competencia con otros chantas igualmente ávidos de reconocimiento mediático rápido y fácil.

Es por esa razón que muchos no suelen comentar en otras bitácoras, aunque las lean religiosamente, porque simplemente no desean ser parte de este circo.

Y a qué viene todo esto, se preguntará el querido lector. ¿El Anarko anda con la ruler? Nada de eso. No sea insolente. Todo esto viene a propósito de que un nuevo concurso despunta en el horizonte, llamado esta vez “Los Pipolz Blogs Aguars”, en el cual este blogger bacán como tú aparece nominado en la categoría “mejor blog masculino”. Agradezco la nominación, de verdad. Pero sólo eso. Porque si bien aprecio a Don Chere (mentor del concurso) y lo visito periódicamente porque tiene cosas interesantes, creo que este mundillo al cual me refiero, corre el riesgo de volverse autorreferente y autocomplaciente; una instancia virtual con sus héroes y sus villanos; con cofradías que se autofelicitan y atacan a otras cofradías; con sus chicos estrellas y sus viejos malos.

Podríamos hacer algo más con este “gremio”, como una campaña para eliminar el impuesto al libro, por ejemplo, y hacer noticia por ello; apuntar nuestros esfuerzos y nuestra creatividad a intervenir el sistema con cosas concretas. Podríamos hacer de esto algo más que un grupo de conocidos premiándose entre sí. Cuando tenemos blogs hablando de blogs, todo este sub-sistema (en palabras de mi amigo Urrsulo) se vuelve estéril. Yo sé que no todos se crean una bitácora con el fin de influir sobre alguien o de cambiar la sociedad. No es mi intención tampoco. Pero la utilidad de esta herramienta es muy amplia. Si vamos a hacer uso de ella, que al menos sea en forma honesta y no para inflar egos ni buscar convertirse en estrellas. Vamos a comunicar, vamos a transmitir ideas, emociones, pensamientos. Vamos a contar historias. Al final de eso se trata todo esto. No importa que no seas muy docto, ni escribas muy bonito ni redactes perfectamente. Para eso está el corrector del Word, y si quieres adornar tus parrafos con palabras bonitas, ahí está el Sopena de bolsillo, mi amigo fiel en toda aventura pseudo-intelectual. Lo importante no perder el objetivo principal que es comunicar.

A mí mientras más me lean, mejor. No diré aquello de “yo escribo para mí, no estoy ni ahí si me visitan o no”. Bullshit. Para eso escribe en tu cuaderno aquel que guardas bajo tu cama. Eso es escribir para uno. Si dejé mi diario de Pascualina, era porque quería llegar a otros. Me interesa saber cuánta gente me lee y mi mayor premio es que me digan “oye, Anarko, me cagué de la risa con tu post”, o que me dediquen parte de su tiempo comentando honestamente, porque aquello que leyeron les produjo algo que los motivó a opinar. Me importa poco convertirme en un personaje destacado de la blogósfera e ir al Liguria a pelar a Fernando Flores. Si nos creemos irreverentes y corrosivos y los mejores, que nuestros escritos hablen por nosotros, no es necesario autoetiquetarse o ganarse un premio para serlo.

Y si no leyó no opine, no sea estafador. Prefiero tener 5 comments de gente que captó el mensaje, que 40 giles que ponen un comentario-tipo, de esos que sirven para cualquier ocasión. Felizmente los asiduos a este espacio son personas que aprecio y cuyos blogs leo.

No estaba aseguro de hablar sobre este tema, hasta que me llegó un mail del Sr. X invitándome a votar por él en la categoría X del mentado concurso. Y no pude evitar esbozar una sonrisa. ¿Es necesario llegar a tales grados de patetismo por un concurso? ¿Pretenderá este señor que gente que no lo lee ni gusta de su espacio vote por él? ¿Ah? Si gana, Sr. X, que sea porque su público lo votó, no porque se pone a hacer campañas indignas. No sé si soportaré otro mail de ese tipo, porque no soy muy tolerante a dosis altas de vergüenza ajena.

Y es la última vez que hablo sobre la blogósfera. La próxima vez que me refiera a un blog será para destacar su contenido y no por otra razón. Y es también la última vez que me refiero a concursos. No habilitaré ningún banner tampoco. Que me vote quien disfrute del espacio de este blogger bacán como tú.

Ahora quisiera saber qué opinan. ¿Tengo razón o en efecto parece que ando con la ruler? La segunda conclusión definitivamente no me conviene.

Se supone que soy candidato a mejor blog masculino.

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