Anarko-Kapitalismo Salvaje



PARA VARIAR... ALGUNAS COSAS SOBRE EL TRANSANTIAGO

Tuesday, March 13, 2007
Image Hosted by ImageShack.us


1.- Es increíble la cantidad de gente que pasa sin pagar
. Este sistema es tan moderno, que ya no necesitas pedirle al chofer que te lleve por gamba: simplemente haces un amague con tu tarjeta Bip pasándola por cualquier lado donde el validador no haga contacto con el chip y avanzas para no provocar taco. Si la cosa sigue así, en poco tiempo los usuarios se habrán cobrado los 300 millones que cierto personaje se embolsicó por estafarlos. El pueblo se toma la justicia con sus propias tarjetas.

2.- A propósito de Iván, quien iba a pensar que el niño símbolo del Transantiago, se convertiría en el gran damnificado de la campaña publicitaria del nuevo sistema. Sí, damnificado. Leyó bien. Porque por poner la cara para esto, yo habría cobrado mil millones. Pobre tipo. Ya no será más el goleador, el pichichi, el paradigma del futbolista pobre y humilde que a punta de esfuerzo alcanzó la gloria, el referente de la juventud marginal y orgullo de todo un país. Ahora es el huevón farsante al que todo el mundo maldice cuando llega atrasado a la pega; el hijo de p*** al que recordamos cuando vamos en la micro compartiendo 30 centímetros con 4 señoras gordas y un pelmazo que no conoce las bondades del desodorante.

3.- Han sido varios los usuarios quejándose a través de la prensa por los malos olores a que son sometidos gracias al Transantiago. Que se quejen no es novedad. Lo novedoso es que la queja se refiera al hedor de los demás. Por ahí otro dijo que el nuevo sistema no había pensado en la gente gordita. O sea, como diría un punkie rebelde, toda la culpa es del sistema. Claro, por no estar hecho para usuarios hediondos y con exceso de tejido adiposo. Como si Zamorano tuviera la culpa que exista gente desaseada. Si eres de los que le grita al chofer que maneje con cuidado porque no está transportando ganado, al menos preocúpate en no oler como tal. Piensa que debido a la poca frecuencia de buses y la gran demanda en horarios punta, tu axila podría estar a pocos centímetros de la cara de otro, y que si esa axila hiede, el niño símbolo del Transantiago será puteado por enésima vez. La tía Alicia no se merece estar en boca de todos.

4.- Si pones de cabeza tu tarjeta “bip”, se lee “diq”. Irónica coincidencia, si consideramos que todo esto está funcionando como el pico. Ya decía yo que el Transantiago estaba hecho por gente irónica e irreverente con ganas de convertirnos en el objeto de sus bromas.

5.- Y ya que hacemos alusiones genitales para calificar el desempeño el nuevo sistema, como no mencionar a esa verdadera plaga de pervertidos que espolonean a las féminas capitalinas en medio del tumulto. Se trata de una parafilia llamada “froteurismo” -hasta parece nombre de deporte olímpico- que, según un experto entrevistado en el LUN, es practicada por sujetos tímidos que han tenido experiencias sexuales anormales. Imaginen la amplia gama de experiencias que entran en la categoría de “anormal”: desde animales hasta objetos inanimados de toda clase. Habría que informar a los usuarios que los “horarios punta” no son para puntear, aunque para las mujeres ésta denominación haya cobrado doble significado. Y a las mujeres un mensaje revolucionario: protesten por sus derechos y no se dejen pasar a llevar, exijan condón.

6.- Por último, y a modo de reflexión, luego de haber echado un vistazo a este manido asunto: ¿La culpa la tiene sólo el sistema? ¿No es esta variopinta fauna donde conviven hediondos, depravados, intolerantes, irrespetuosos y prepotentes a los que los medios, amablemente, incluyen en la categoría de “usuarios” los que hacen que el Transantiago sea, en definitiva, una experiencia un poco más tortuosa?

Labels: , ,

TRANSANTIAGO: KEEP THE FAITH *

Sunday, February 11, 2007
Image Hosted by ImageShack.us

Los pesimistas sobre el Transantiago** tienen un sabio argumento para justificar su desconfianza en el nuevo sistema: La gente es huevona. Si yo opino tal cosa, los huevones son todos los que me rodean menos yo. Si el del lado opina lo mismo, entonces el huevón soy yo más todos los que me rodean. El resultado de esta falta de fe en el prójimo es que este es un país de huevones y apenas se implemente en plan nos vamos a ir a la chucha, como si se tratara de un cuento relatado por Benny, el italiano que cobra por putear.

La estrategia comunicacional para entender el asunto ha sido extraña. El rostro del Transantiago es alguien que desde que regresó a Chile –después de una exitosa carrera como futbolista- no pisó jamás una micro y lo más probable es que no cambie su Porsche descapotable por un autobus articulado. Es lo primero que uno piensa cuando lo ve por la tele tratando de embaucarnos con su cara de moai buena onda. Pero si lo piensan bien, el Transantiago es como Iván. En pocos meses tendremos funcionando un moderno sistema de transporte urbano con buses nuevos y tarjetas de prepago, pero adaptado a nuestra folclórica realidad, o sea, con vendedores de Choco Panda a cien y trovadores callejeros interpretando temas de Violeta y el zapatito de la guagua colgando del espejo retrovisor del conductor. Algo así como un flaite manejando un lujoso descapotable.

Ahora no hay vuelta atrás. La cosa ya está en marcha y sólo queda adaptarse y tener fe en que la viveza del chileno sirve para algo más que robarse una billetera o sacar la vuelta en el trabajo, y que la página web del Transantiago estará siempre disponible y que las operadoras de los centros de llamados sabrán aclarar nuestras múltiples dudas siempre y cuando se dignen en levantar el auricular. Tengan fe en que el autobús que esperan llegará a la hora indicada, o al menos el mismo día. Sean como el ministro de Transporte, Sergio Espejo, cuya babosa sonrisa de optimismo no se borra a pesar de las adversidades. Recuerden a ese jabón con ojos llamado Troncalito e infórmense bien para que no tengan que llegar al extremo de ser instruidos por esa cosa. Si la cuestión es simple, éstos son solo 4 pasos para comprenderlo todo:

Image Hosted by ImageShack.us

Los pasos 1 y 2 son geniales. Trascienden de un simple panfleto instructivo para convertirse en consejos de vida. Porque saber donde estás parado y hacia donde quieres ir es algo tan básico, que si no lo tienes claro eres un huevón y jamás vas a entender el Transantiago ni cualquier otra cosa.

La otra opción es inundarnos de pesimismo y repetir la apocalíptica sentencia: aquí va a quedar la cagá.

(*) Infumable disco de la banda norteamericana Bon Jovi, editado en el año 1992.

(**) En vista de la caida en el número de visitantes de este blog, he abusado intencionalmente de la palabra "Transantiago" para ganar algunas cuantas visitas de desesperados internautas tratando de informarse al respecto. (Transantiago, transantiago, transantiago).

Labels: ,