Anarko-Kapitalismo Salvaje



LA HORA DE LAS NOTICIAS

Monday, May 01, 2006

Después de años de estudio y de bolsear once en innumerables hogares chilenos, este blogger bacán como tú presenta en sociedad su trabajo sobre las ediciones centrales de noticias y su impacto en la teleaudencia. O algo así.


POLITICA Y ECONOMIA

Generalmente, las secciones de política y economía son las más fomes. Aquí conductores y reporteros se esfuerzan por ser lo más rebuscados posible, empleando una serie de tecnicismos y conceptos ajenos al cuidadano común para darle consistencia a sus notas. Hasta se podría pensar que saben de lo que está hablando. Por otro lado, aunque el televidente no presta real atención a la noticia, el oír conceptos como “depreciación de la moneda”, “Dow Jones”, “comisión mixta”, “cámara baja”, “tasas de interés”, etc., le crean la ilusión de estarse informando, lo que es importante para su autoestima. Al día siguiente comprará La Cuarta o el LUN, complementando así lo asimilado el día anterior.

Otro estudio realizado anteriormente por ese blogger, arrojó que el 96.9% de las personas que intentan comprender asuntos económicos y políticos teniendo como únicas fuentes de información las ediciones centrales de noticias y el matinal “Mucho Gusto”, no logran su objetivo, aún en los momentos en que José Miguel Viñuela despliega todo su conocimiento. Esto causa en la teleaudiencia la más profunda frustración, lo que con el tiempo deriva en auténtica indiferencia. Es así que el conductor podría hablar sobre un nuevo record histórico del precio del cobre o sobre una baja del 0.8% en la bolsa de Santiago y no provocar en el televidente reacción alguna. Por eso es importante el histrionismo del comunicador a la hora de entregar la información, sonriendo o mostrándose preocupado según lo amerite la noticia.


SECCION INTERNACIONAL

Sin embargo, el mismo estudio concluyó que ha aumentado la desconfianza del televidente frente a la sonrisa del conductor. Es decir, el individuo común y corriente ha aprendido que no importa qué tanto muestre su blanca dentadura aquel profesional de la noticia, igual se lo va a terminar cagando por alguna parte. Hasta hace poco, por ejemplo, todos creíamos que era un buen anuncio la alta contización del cobre en el mercado mundial. Pero después nos enteramos que si aumenta el precio del metal rojo baja el dólar y entra en crisis el sector exportador, lo que provoca cesantía. Y ya nos enseñó Paz Ciudadana que altos índices de cesantía se traducen en altos índices de delincuencia. Por el contrario, si baja la cotización del cobre en la Bolsa de Metales de Londres, suben el dólar, el precio del combustible y, por ende, la tarifa del transporte público. Así, todo atentado contra nuestro bolsillo o seguridad, tiene su explicación en los vaivenes de la economía mundial. El mensaje final es que, así como años atrás todo encontraba su causa en la crisis asiática, si un flaite te deja en pelotas en la calle o apenas te alcanza para subirte a una micro, es culpa de la guerra de Irak y Bin Laden.

Maldito barbón encarnación del mal, que lo atrapen de una vez por todas.


EL REPORTAJE

Los reportajes están entre las secciones favoritas de quienes ven noticias. Se trata de arriesgados trabajos de investigación periodística que consisten en denunciar a escolares haciendo la cimarra o voyerear a jóvenes pobres consumiendo pasta base. Aquí opera el instinto de supervivencia del equipo investigador. Si hicieran periodismo investigativo de verdad, podrían terminar implicando en serios delitos al dueño del canal o a algún importante auspiciador, lo que no sería bueno para su futuro laboral. Mejor dedicarse a sapear a la vieja que piratea dvd´s o al micro-traficante de drogas, total con una cámara oculta y una tenebrosa voz en off relatando los hechos, hasta dos monjas cruzando la calle parecen estar cometiendo algún delito.


EL DRAMA HUMANO

Otra sección que capta inmediatamente la atención de todos es aquella que muestra algún “drama humano”. La actitud del conductor a la hora de presentar una nota de este tipo también es importante: unos optan por una sutil indignación, mientras que otros prefieren contemplar el telepronter con infinita pena. Es digna de destacar la performance de Amaro Gomez-Pablos, quien hace que el vocablo “drama” suene realmente dramático. Claudio Sánchez, por su parte, provoca rabia porque nadie olvida su pasado de facho y soplón.

A continuación, se muestran casos que incluyen asesinatos, cercenamiento de partes del cuerpo, atropellos, actos de negligencia de cirujanos carniceros, ancianas abandonadas, etc. Todo con mucha sangre, llanto y terribles testimonios, como debe ser. ¿Qué clase de basura serían las noticias si sólo se dedicaran a informar sin buscar conmover al televidente? Estaríamos frente a un un producto plano como el busto de Consuelo Saavedra, aburrido, dedicado a llenar la mente del sujeto con datos y acontecimientos lejanos.


DEPORTES

La sección deportes no merece mayor análisis, salvo que quienes cubren dicho espacio son los rostros más resistidos de la TV. Los canales deberían tener más consideración con el telespectador que se encuentra comiendo a esas horas, ya que el 96% de ellos sufre algún tipo de trastorno estomacal al ver la cara de Carcuro, mientras que un 59.4% se atraganta con el pan ante la aparición de Mauricio Israel. Un porcentaje similar experimenta acidez ante las vociferaciones de Sobabarrieta y los sarcasmos de Felipe Bianchi.

El caso de Israel resulta particularmente peligroso, ya que su rostro junto al del resto de periodistas que completan el equipo de Meganoticias, constituyen un nocivo cóctel para el metabolismo del televidente. Es más, investigaciones recientes indican que el noticiero del canal de Claro es el favorito de adolescentes anoréxicas, al inhibir en ellas el deseo de ingerir alimentos, en tanto que las bulímicas lo prefieren porque las hace vomitar la once con mayor facilidad.


CONCLUSIONES

Considerando todo lo antes mencionado, podríamos decir que los noticieros no informan y provocan acidez estomacal. Pero esa sería una conclusión muy apresurada. Un análisis más profundo del texto, nos haría comprender que las ediciones centrales de noticias entretienen y cumplen con el requisito fundamental de todo programa televisado, que es explotar la emotividad del contenido para hacernos su asimilación más fácil, de lo contrario tendríamos que reflexionar, pensar y esas cosas aburridas que no queremos hacer porque venimos muy cansados del trabajo. Y con esas cualidades qué importa que informen poco. No se puede tener todo en la vida.

El que quiera tener todo en la vida, que contrate cable.




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