UN MATTE DE RISA
El Mercurio miente, pero divierte. En su versión impresa, la única diferencia que tiene con su hermanito menor, Las Últimas Noticias, es que con el decano se puede envolver más pescado. Por su parte el LUN posee la inigualable ventaja de servir como envoltorio desde el instante mismo de su publicación. Por lo demás, ambos traen altas dosis de humor y como este blogger bacán como tú no es egoísta, compartirá con ustedes este pequeño gag. A reír con AKS.
Todo partió con el escándalo que se ha producido entre el presidente de SONDA y Ricardo Lagos. Para quien aún no está enterado, resulta que Andrés Navarro, dueño de la célebre empresa tecnológica, tuvo la osadía de echarle en cara a Ricky los millones que le había aportado para su campaña presidencial, acto bajo y nauseabundo por donde se le mire. Como si Lagos no le hubiese retribuido con creces el favor cuando le otorgó la licitación para proveer el soporte tecnológico al Transantiago. Está claro que lo de Navarro son manotazos de ahogado, ya que actualmente se le acusa de haber vendido al Estado tecnología con la que no contaba. Se supone que a él le debemos que el nuevo sistema de transporte público sea una porquería, responsabilidad que comparte con el actual gobierno. Lakes no tiene la culpa de nada porque él sólo diseñó el Transantiago. Que haya diseñado un adefesio y contratado a una empresa incapaz para su implementación, no viene al caso y es un detalle en el que repararían sólo aquellos que pretenden desprestigiarlo de cara a las siguientes elecciones presidenciales. Suficiente con que el estadista escriba en una carta “yo no fui” para disipar las dudas al respecto.
El asunto es que todo aquello ha dado pie para reabrir la discusión sobre el aporte privado en las campañas políticas. Eliodoro Matte, no ajeno al tema, decide enviar una carta al Director de El Mercurio, en la que asegura que si en 1999 hubiese estado en vigor la Ley 19.884 -promulgada el año 2003- Navarro no hubiera podido cobrarle “sentimientos” al ex Presidente. ¿En qué consiste la ley? Matte la explica así:
Según Don Eliodoro, “este mecanismo impide que los donantes les cobren sentimientos, cuentas o prebendas a los candidatos presidenciales beneficiados, y a la vez evita que estos últimos puedan presionar a los potenciales donantes para que les financien sus campañas. Cuando una candidatura presidencial recibe aportes por este mecanismo, la ciudadanía queda protegida del tráfico de influencias.” Por ello, concluye, “constituyó un avance fundamental para promover la probidad en la actividad política”.
Después de leer a Matte y secarse las lágrimas por las carcajadas o la emoción provocadas -todo depende del grado de ingenuidad del lector-, vale hacerse algunas preguntas. ¿Para qué un empresario apoya económicamente a un candidato? Opción a) De puro altruista que es; opción b) Para cobrarse el favor una vez que el candidato ocupe el cargo político que ostenta. Seamos mal pensados y escojamos la opción “b”, entonces surge otra pregunta. Si la Ley 19.884 efectivamente funciona y evita el tráfico de influencias, ¿tiene sentido que los empresarios continúen haciendo millonarios aportes? Opción a) Sí; opción b) Ni cagando. Sigamos siendo mal pensados –además de ordinarios- y digamos que ni cagando. Entonces surge una tercera pregunta: ¿Por qué el mundo privado continúa destinando millones de dólares para financiar a personajes políticos? Opción a) Porque a los empresarios les gusta dar plata sin recibir nada a cambio; opción b) Porque la Ley 19.884 no sirve para nada.
Más claro, echarle agua. La famosa ley no evita el tráfico de influencias, así que enjúguese esas lágrimas de emoción y no peque de gil. Teniendo en cuenta que Don Eliodoro no amasó su fortuna siendo ingenuo, se abre un abanico de opciones que explicarían por qué escribió semejante carta: a) Porque pensó que podría sacarnos más carcajadas que Hermógenes; b) Porque nos vio la cara de pelotudos; c) Porque ya no sabe qué hacer con tanto papel y ha decidido dedicarse a la literatura; d) La carta estaba escrita para los Matte-Weber, familiares lejanos del empresario, pero se filtró y apareció en El Mercurio.
Lo que sí está claro es que la Ley 19.884 es como el Transantiago: Se ideó en el periodo de Lagos y no funciona. Y mientras se siguen culpando unos a otros y Matte busca diversificar su oferta haciendo el papel de payaso, nosotros seguimos transportándonos en las mismas basuras sin GPS. Menos mal que para acortar el viaje existen los engendros de El Mercurio S.A.
Todo partió con el escándalo que se ha producido entre el presidente de SONDA y Ricardo Lagos. Para quien aún no está enterado, resulta que Andrés Navarro, dueño de la célebre empresa tecnológica, tuvo la osadía de echarle en cara a Ricky los millones que le había aportado para su campaña presidencial, acto bajo y nauseabundo por donde se le mire. Como si Lagos no le hubiese retribuido con creces el favor cuando le otorgó la licitación para proveer el soporte tecnológico al Transantiago. Está claro que lo de Navarro son manotazos de ahogado, ya que actualmente se le acusa de haber vendido al Estado tecnología con la que no contaba. Se supone que a él le debemos que el nuevo sistema de transporte público sea una porquería, responsabilidad que comparte con el actual gobierno. Lakes no tiene la culpa de nada porque él sólo diseñó el Transantiago. Que haya diseñado un adefesio y contratado a una empresa incapaz para su implementación, no viene al caso y es un detalle en el que repararían sólo aquellos que pretenden desprestigiarlo de cara a las siguientes elecciones presidenciales. Suficiente con que el estadista escriba en una carta “yo no fui” para disipar las dudas al respecto.
El asunto es que todo aquello ha dado pie para reabrir la discusión sobre el aporte privado en las campañas políticas. Eliodoro Matte, no ajeno al tema, decide enviar una carta al Director de El Mercurio, en la que asegura que si en 1999 hubiese estado en vigor la Ley 19.884 -promulgada el año 2003- Navarro no hubiera podido cobrarle “sentimientos” al ex Presidente. ¿En qué consiste la ley? Matte la explica así:
“En efecto, la citada Ley 19.884 creó la vía "reservada" para canalizar las donaciones políticas que superan 20 UF, que consiste en que el donante entrega primero su donación al Servicio Electoral, a cambio de un certificado que sólo indica el monto de la donación y la identidad del donante. En una segunda etapa, el donante "destina" el aporte a uno o más candidatos, a través de un acto separado y reservado ante el Servicio Electoral. A continuación, el servicio suma las donaciones destinadas por diversos donantes y entrega el total al beneficiario, en forma graduada en el tiempo, pero sin revelar a nadie la identidad de ningún donante”.
Según Don Eliodoro, “este mecanismo impide que los donantes les cobren sentimientos, cuentas o prebendas a los candidatos presidenciales beneficiados, y a la vez evita que estos últimos puedan presionar a los potenciales donantes para que les financien sus campañas. Cuando una candidatura presidencial recibe aportes por este mecanismo, la ciudadanía queda protegida del tráfico de influencias.” Por ello, concluye, “constituyó un avance fundamental para promover la probidad en la actividad política”.
Después de leer a Matte y secarse las lágrimas por las carcajadas o la emoción provocadas -todo depende del grado de ingenuidad del lector-, vale hacerse algunas preguntas. ¿Para qué un empresario apoya económicamente a un candidato? Opción a) De puro altruista que es; opción b) Para cobrarse el favor una vez que el candidato ocupe el cargo político que ostenta. Seamos mal pensados y escojamos la opción “b”, entonces surge otra pregunta. Si la Ley 19.884 efectivamente funciona y evita el tráfico de influencias, ¿tiene sentido que los empresarios continúen haciendo millonarios aportes? Opción a) Sí; opción b) Ni cagando. Sigamos siendo mal pensados –además de ordinarios- y digamos que ni cagando. Entonces surge una tercera pregunta: ¿Por qué el mundo privado continúa destinando millones de dólares para financiar a personajes políticos? Opción a) Porque a los empresarios les gusta dar plata sin recibir nada a cambio; opción b) Porque la Ley 19.884 no sirve para nada.
Más claro, echarle agua. La famosa ley no evita el tráfico de influencias, así que enjúguese esas lágrimas de emoción y no peque de gil. Teniendo en cuenta que Don Eliodoro no amasó su fortuna siendo ingenuo, se abre un abanico de opciones que explicarían por qué escribió semejante carta: a) Porque pensó que podría sacarnos más carcajadas que Hermógenes; b) Porque nos vio la cara de pelotudos; c) Porque ya no sabe qué hacer con tanto papel y ha decidido dedicarse a la literatura; d) La carta estaba escrita para los Matte-Weber, familiares lejanos del empresario, pero se filtró y apareció en El Mercurio.
Lo que sí está claro es que la Ley 19.884 es como el Transantiago: Se ideó en el periodo de Lagos y no funciona. Y mientras se siguen culpando unos a otros y Matte busca diversificar su oferta haciendo el papel de payaso, nosotros seguimos transportándonos en las mismas basuras sin GPS. Menos mal que para acortar el viaje existen los engendros de El Mercurio S.A.
Labels: El Mercurio, Ricardo Lagos, Transantiago






Friday, November 16, 2007Divine!
A enlazar!
Ah, estabas en conocimiento que cuando una quiere dejar comments salen dos (2) ! pop-ups que son un tanto molestosos...decimos no má (no se le ocurra botarse en huelga again!)
best-
Curvettes
Friday, November 16, 2007
¿Defendiendo a Lagos el weoncito de Anarko, ah?
La culpa no es del burro, sino del que le da el afrecho...Pero tu resentimiento en contra de los que les ha ido mejor en la vida manda, tanto como para tratar de exculpar al gran responsable del Transantiago: Lagos y la Concerta.
Allá tu con tus ideas ridiculas.
Friday, November 16, 2007
hey anonimo...por lo menos INVENTA un nom de blog...cómo tan poca creatividad?
ah, y no estamos defendiendo al AK...se defiende bien solito.
igual, de qué "resentimiento en contra de los que les ha ido mejor en la vida" hablas?
podrías explayarte, please?
estamos fascinadas.
best-
curvettes
Friday, November 16, 2007
Lo que más me preocupa del susdicho no es su codición de anónimo, sino su analfabetismo funcional. ¿ O será que el sarcasmo y la ironía de mi prosa es tan fina y sutil? xD!!
Y así quieren después que uno no sea pro-aborto... :P
Friday, November 16, 2007
es la fineza y sutileza...sino, q lo demuestre.
je.
Friday, November 16, 2007
jajajaja amigui, el anónimo analfabeto funcional está cagando todo lo que es afuera del tiesto.
pero pucha amigui, qué más se puede pedir, si la educación es tan mala en nuestro país. tenle misericordia, mas no rencor.
o caguémonos todos de la risa por su ignorancia.
JAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
oye me cagué de la risa wn. muy muy bueno, hace tiempo que no te leía así. veo que has estado maraqueando menos ;)
qué maravilla es tenerte de vuelta.
lo digo en serio, hueón ¬¬
ando mamona, ai nou.
=')
saludos.
Tuesday, November 20, 2007
que chacal que sos anarko!
gracias por volver xD
Tuesday, November 20, 2007
El mes pasado tube la oportunidad de viajar a Santiago por un par de días y por tanto también la "suerte" de probar su sistema de transporte público al que tanto putean los capitalinos...
y lo único que me queda decirle a estos es: SIGAN PUTEANDO PORQUE ES COMO LAS HUEAS!
Muy buen post.
Saludos
Wednesday, November 21, 2007
Lagos?
Laguitos (L)?
Donde anda tu hermana, dale mi msn xD!
Wednesday, November 21, 2007
Incoherente!
Friday, November 23, 2007
transportarse es un acto demasiado antiguo como para que lo mejoren, rayas en el agua, solo eso, rayas en el agua
mejor beber te
saludos
m
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