LOS VERAS VOLVER
Monday, October 29, 2007
Que patéticos se ven esos bloguerillos que vuelven con el rabo entre las piernas después de haberse despedido, al caer en cuenta, lentamente, que la blogósfera no los extraña, que internet no dejó de existir por ellos y nadie hizo campañas para que retomaran su intrascendente quehacer. Cuán tristes son esos personajes cuyo espíritu se envanece porque llegan a tener la estratosférica cantidad de 20 lectores y terminan creyéndose el cuento del blogstar. A todos aquellos bloguerillos grises, opacos, que cometieron el acto cliché de redactar un lagrimoso adiós para luego volver, les digo: Me dan lástima. Nosotros no tenemos la culpa de sus vidas carentes de afecto para que nos hagan testigos de tamañas muestras de inseguridad. Si fueran un poco más inteligentes, no requerirían de la fría soledad del autoexilio para darse cuenta de lo evidente: La blogósfera no los necesita, son ustedes los que necesitan de ella.
Si yo fuera uno de los miles de lectores de este blog -que no saben que fui abducido por seres del espacio exterior que se apoderaron de mis cuentas de correo para luego extraerme fluidos y entrenarme en una gran frecuencia de elevación psíquica que me convirtió en un “contactado”-, diría: Pero de qué habla este huevón cara de raja, si también está haciendo lo mismo. Y los comprendo. Eso ocurre cuando nos apresuramos en prejuzgar sin conocer las verdaderas causas de cuanto acontece a nuestro alrededor. Por eso los perdono, porque no son inmunes a los vicios de su idiosincrasia y porque no conocían la verdad de la milanesa. Porque aprendí que la vida es como una montaña rusa: partes en una carrera loca, das muchas vueltas a una velocidad vertiginosa para terminar lentamente y extenuado en el mismo puto lugar de siempre. O sea que yo no tengo la culpa, es la vida. Es mi vida, ¿ok?
Si yo fuera uno de los miles de lectores de este blog -que no saben que fui abducido por seres del espacio exterior que se apoderaron de mis cuentas de correo para luego extraerme fluidos y entrenarme en una gran frecuencia de elevación psíquica que me convirtió en un “contactado”-, diría: Pero de qué habla este huevón cara de raja, si también está haciendo lo mismo. Y los comprendo. Eso ocurre cuando nos apresuramos en prejuzgar sin conocer las verdaderas causas de cuanto acontece a nuestro alrededor. Por eso los perdono, porque no son inmunes a los vicios de su idiosincrasia y porque no conocían la verdad de la milanesa. Porque aprendí que la vida es como una montaña rusa: partes en una carrera loca, das muchas vueltas a una velocidad vertiginosa para terminar lentamente y extenuado en el mismo puto lugar de siempre. O sea que yo no tengo la culpa, es la vida. Es mi vida, ¿ok?
Labels: blogs, Blogósfera, despedidas truchas, ovnis, patéticos, vueltas con elástico




